Las petroleras latinoamericanas han visto caer sus ventas y auguran un panorama difícil.

Las principales petroleras de América Latina vieron caer estrepitosamente su valor de mercado en el primer trimestre de 2020, como consecuencia de la crisis internacional en el precio del crudo. Pemex, Petrobras, YPF, Ecopetrol, PDVSA y Petroecuador enfrentan un año complejo entre pérdidas y reestructuración de gastos.

El desplome de los precios internacionales del petróleo que se produjo en marzo afectó fuertemente a las principales empresas petroleras latinoamericanas que, además del impacto negativo de la pandemia de COVID-19 en el mercado de combustible, deben afrontar la caída en el precio de sus acciones o reducir sus estructuras ante las perspectivas de menores ingresos futuros.

Así es que la caída en los precios desatada en el mes de marzo ante la falta de un acuerdo entre los países de la OPEP+ tuvo repercusiones nefastas para la salud de petroleras más importantes de América Latina como la mexicana Pemex, la brasileña Petrobras, la argentina YPF, la ecuatoriana Petroecuador, la colombiana Ecopetrol o la venezolana PDVSA.

¿Qué pasa con las petroleras de América Latina?

México

La petrolera mexicana Pemex (Petróleos Mexicanos) reportó el 30 de abril pasado pérdidas de 562.531 millones de pesos mexicanos (23.913 millones de dólares) durante el primer trimestre de 2020. La magnitud fue tal que superó al presupuesto total que la empresa manejaba para todo el año 2020. Las Administración explicó que uno de los principales factores de la sangría fue la devaluación del peso mexicano, que tuvo su punto máximo a mediados de abril alcanzando los 25 pesos mexicanos por dólar.

Sin embargo no fue el único factor, dado que el derrumbe del precio de la mezcla mexicana de petróleo jugó su papel. En marzo, el precio del petróleo mexicano se desplomó ubicándose en un mínimo de 10,37 dólares por barril al fin del mes. Contando desde el inicio de 2020, el precio del petróleo mexicano experimentó una caída de 74%, equivalente a 41,79 dólares por barril, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) recogidos por la agencia estatal mexicana Notimex.

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Una realidad compleja para una empresa que ya era considerada “en quiebra” desde el comienzo del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. A pesar de eso, la postura de México fue clave para destrabar un nuevo acuerdo de la OPEP+, al aceptar reducir su producción de crudo en 100.000 barriles, aunque no en 400.000 como se esperaba en un principio.

Brasil

La brasileña Petrobras (Petróleos Brasileiros), por su parte, sufrió consecuencias inmediatas tras la caída del precio del petróleo de comienzos de marzo. Sus acciones en la Bolsa de Sao Paulo llegaron a caer más de 24%. Así, el valor de mercado de la firma cayó 20.515 millones de dólares, casi un tercio de su valor total de mercado.

La crisis obligó a la empresa brasileña a reconfigurar su estrategia. En un comunicado emitido el 8 de marzo, Petrobras informó que enfrente “la mayor crisis de la industria del petróleo de los últimos 100 años” como consecuencia de la caída de precios internacionales. “En función de esa crisis estamos realizando ajustes puntuales en nuestra estrategia, sin perder de vista nuestros objetivos firmados para el largo plazo”.

Entre los nuevos objetivos de la petrolera brasileña está la disminución del 15% en los costos corporativos y un 10% en los costos generales. La firma también anunció el ajuste de la remuneración de gerentes y remuneraciones variables correspondientes a 2019, así como la postergación de pagos de dividendos.

La nueva estrategia para la crisis también incluye un plan de “desinversión” que permitirá “reducir el endeudamiento y financiar inversiones en operaciones que generen más valor”. Así, Petrobras promete reducir sus inversiones a menos de la mitad, aunque aumentando las inversiones destinadas a la búsqueda de petróleo en su plataforma marítima.

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Argentina

La argentina YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) también sintió un cimbronazo en sus acciones como consecuencia de la crisis internacional en el precio del petróleo. Las acciones de la petrolera argentina en Wall Street se ubicaron el 19 de marzo a 2,57 dólares, tras tocar un piso mínimo histórico de 2,25 dólares, generando una caída acumulada del 78% desde comienzos de 2020.

El desplome provocó una disminución de 4.500 millones en el precio de mercado de la compañía, de la que el Estado argentino tiene actualmente el 51% de las acciones. La caída dejó a la empresa con un valor de capitalización bursátil de 1.001 millones de dólares.

Colombia

La suerte de la colombiana Ecopetrol no ha sido diferente. Antes de que la empresa presentara sus resultados del primer trimestre de 2020, analistas colombianos ya adelantaban que la petrolera manejaría una caída superior al 61% en sus ganancias con respecto a los primeros tres meses de 2019, un guarismo equivalente a 269,5 millones de dólares.

Las acciones de Ecopetrol también se desplomaron en marzo con la baja internacional de los precios, llegando a bajar un 16% en la Bolsa de Valores de Colombia.

Ecuador

A diferencia de los demás países de la región, Ecuador utiliza el precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI), de EEUU, como referencia y no el Brent, considerado en los mercados europeos. Por ese motivo, la caída del WTI se trasladó inmediatamente a los precios del petróleo ecuatoriano, que llegó al mínimo de 23,60 dólares por barril, el mínimo desde 2002.

Ese precio no solo afectó a la propia petrolera estatal sino a todo el presupuesto nacional ecuatoriano, que había sido estimado en 51,30 dólares. Los problemas en el precio se vieron agravados por la rotura del Sistema del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), que también impidió que el país ecuatoriano pueda exportar crudo.

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Venezuela

Las ventas de petróleo de la estatal venezolana PDVSA ya se ven afectadas por las sanciones impuestas por EEUU pero aún así resultaron golpeadas por la caída internacional, llegando a ubicarse en un mínimo de 13,03 dólares por barril en marzo. Tener que vender por debajo del costo de producción podría ocasionar pérdidas de hasta 10.000 millones de dólares a la empresa, según analistas privados.