EL DOBLEZ PERFECTO

DR. FRANCISCO JOSE FERMAN

El poder político exalta el silencio, la reflexión y permite sumar amigos y enemigos, en todo este enjambre de situaciones surge una figura que aparentemente usa argumentos racionales alternativos pero que en realidad no es así, porque únicamente busca sus propios intereses, son los maestros del doblez, son poco conocidos, nadie los ve, mueven los hilos del poder, piden favores y saben cómo presionar.

 En otro momento, me referí a las características de este referente que su acción es influyente en el ejercicio del poder. El poder político permite la ambigüedad y el doblez, expresándose así la forma de actuar de este agente político, que actúa utilizando el arte del doblez como un instrumento político y que por pequeña que sea su actuación en el juego del doblez, todo va enjabonado.

Cada maestro le da su toque personal sobre el arte de doblar sus roles y el lenguaje que usa para lograr sus objetivos estratégicos, cada caso es diferente puesto que cada uno de ellos tiene sus propias peculiaridades, esto nos lleva a afirmar que nunca se termina de aprender en los estertores del poder.

El arte de manejar el doblez tiene una gran funcionalidad para moverse en los pasillos del poder, especialmente cuando se ejerce el cabildeo parlamentario, para lograr que se abran las puertas de los centros del poder que se mantienen normalmente bien cerradas, las cuales se abren y se cierran de manera controlada, es en estos momentos cuando el maestro del doblez estudia y analiza cómo aplicar las claves del poder, que contienen sus reglas no escritas, pero que estas indican cuando y como se abren las puertas, y también como usar la llave mágica para introducirla, para que se abran las puertas semejante a las leyendas antiguas de ábrete sésamo y la habilidad para interpretar los ruidos de los cerrojos, cuando se abre y se cierra, y contar con la destreza para salir del centro del poder sin problemas ni riesgos, y sobre todo dejar las puertas abiertas para escuchar las contrapropuestas.

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 La función del doblez, genera contradicciones, manifestaciones y señales de múltiples elementos que impulsan lo enigmático y lo complejo del poder. Las semejanzas estructurales del doblez, deben ser analizadas en sus propios términos y desde una perspectiva, que es de la esencia del poder. En las altas esferas del poder, el maestro se arrima al mismo para lograr un horizonte de expectativas dando cuerpo a una determinada trama, para satisfacer sus propios intereses y de sus patrocinados.

 El maestro del doblez se forma a través de su trabajo, que gira alrededor de las altas esferas del poder y esto lo hace diferente, distinguiéndolo de un político común y corriente, ya que este circula detrás de las estructuras del poder que son difusas y cambiantes, y que lo obligan a nutrirse de futuras estrategias de contraofensiva para responder de manera objetiva y creativa las diferentes situaciones que enfrenta, poniendo en riesgo su vida puesto que esta en juego el poder mismo.

 Llega un momento de toda la trama que el único objetivo es su propia supervivencia, apoyándose para lograrlo en la habilidad para engañar, pero no dejarse engañar y también para tales fines debe emplear la agudeza de su intuición política que lo respalde en todos sus actos, sabiendo aprovechar la ignorancia de sus interlocutores.

Políticos de viejo cuño, están de acuerdo con las claves del poder en cuanto se afirma que la necesidad, la adulación y la astucia almuerzan juntas todos los días, el conocer los puntos débiles de sus contrarios es indispensable para penetrar en su mente y controlar sus emociones; es decir, manipular su ego. Por otra parte, siguiendo la misma línea, políticos de vieja data consideran que ese manipuleo del ego del funcionario de primer nivel constituye un vicio político, que hace peligrar el ejercicio del poder, en cuanto a la conducción política del Estado. Nicolás Maquiavelo se refiere en sus enseñanzas a la necesidad de regular el comportamiento de los que rodean a los hombres que ostentan el poder, por las intrigas que desarrollan en el ensamblaje de la institucionalidad del Estado, y que consiguen todo lo mejor, según las circunstancias.