¿Qué pasaría si la Tierra fuera igual de grande que el sol?

A los físicos les encanta hacer ejercicios mentales del tipo “qué pasaría si…”. Lo cierto es que a los lectores de divulgación también les gusta mucho esta clase de hipótesis imposibles, lo sé porque lo he visto en primera persona cuando traté temas como el de la vida en una Tierra cúbica, el de la caída en un pozo que atraviesa la Tierra, o de sustituir a Júpiter por una estrella. Todos esos post fueron un éxito de lecturas.

Por eso no me ha extrañado descubrir que existe todo un canal en Youtube en lengua inglesa dedicado a las hipótesis tipo “qué pasará si…”. Titulado, muy acertadamente What If el canal cuenta con más de tres millones de suscriptores,  e incluso cuenta con versiones en otros idiomas (el español no es uno de ellos).

Bien, pues la semana pasada los gestores de este canal tocaron un tema tan improbable como interesante: ¿qué pasaría si la Tierra fuera igual de grande que el sol?

Si trabajas en el sector inmobiliario probablemente pienses deleitado que algo así solucionaría nuestro problema de escasez de suelo. Bueno, ciertamente agrandar la Tierra un millón de veces (en realidad harían falta casi 1.300.000 planetas como el nuestro para rellenar una esfera del tamaño del sol) dejaría mucho, pero que mucho espacio libre, pero nosotros no lo disfrutaríamos.

Efectivamente, si prestabas atención en tus clases de física del instituto recordarás aquello de que a mayor masa, mayor también es el tirón de la gravedad ¿verdad? Bien, pues pongámonos en situación. El sol posee el 98% del total de la materia presente en el sistema solar, lo cual permite que el resto de cuerpos celestes, los planetas y sus lunas, el cinturón de asteroides los cometas, la nube de Oort, etc. orbiten en equilibrio a su alrededor, en órbitas más o menos estables, gracias su descomunal gravedad.

  Colombia: Caracol reclama al Estado revisar concesión de Canal

Si colocásemos a esa nueva Tierra, con un 49%  del total de la masa del sistema solar (al igual que el sol) en una órbita tal que impidiera que ambos astros colisionasen, lo que obtendríamos básicamente es un sistema estelar doble, si bien formado por solo una estrella y un planeta rocoso inimaginablemente grande. Los dos cuerpos se orbitarían mutuamente en una danza sin fin.