Una sola lata pone presión al corazón por consumo de bebidas energéticas

NotiPress

Las bebidas energéticas pueden representar una carga para el corazón cuando concentran altas dosis de cafeína en una sola porción. También elevan el riesgo al consumirse varias en poco tiempo o al mezclarse con otros estimulantes. El dato más relevante radica en que una sola lata puede acercarse al límite diario considerado seguro para muchos adultos. Además, varias fórmulas incluyen ingredientes capaces de elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

En un comunicado publicado el 17 de abril de 2026, Katie McCallum retomó la explicación del cardiólogo preventivo Sadeer Al-Kindi, de Hospital Houston Methodist. El especialista advirtió: «La cafeína es un estimulante potente». También señaló: «las bebidas energéticas suelen contener dosis mucho más altas y concentradas de lo cual la gente cree, y ahí es donde pueden surgir los problemas».

Dicha advertencia parte de efectos inmediatos de la cafeína sobre el sistema cardiovascular. Según el informe, su consumo puede aumentar temporalmente el ritmo cardíaco, elevar la presión arterial y hacer latir al corazón con más fuerza. Esa respuesta puede traducirse en taquicardia, palpitaciones o nerviosismo, según la cantidad ingerida, el tiempo de exposición y la presencia de afecciones previas. También se señala: el consumo tardío puede alterar el sueño y favorecer otros problemas de salud con el paso del tiempo.

Uno de los datos más útiles es el umbral de consumo diario. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos considera hasta 400 miligramos de cafeína al día como un límite superior generalmente seguro para la mayoría de los adultos sanos. Esa cifra equivale a tres o cuatro tazas de café preparado o a una bebida energética grande, según la marca. El comunicado añade además un dato práctico: muchas bebidas energéticas contienen entre 200 y 300 miligramos de cafeína. Algunas latas incluso incluyen varias porciones, lo cual facilita rebasar la referencia diaria sin advertirlo.

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El informe también destaca otro punto relevante: el problema no se limita a la cafeína. Varias bebidas incluyen guaraná, taurina y azúcares añadidos, una mezcla capaz de intensificar la carga cardiovascular. Sobre ese tema, Al-Kindi afirmó: «La gente supone que los problemas solo ocurren con la cafeína». Después agregó: «Pero existen muchas incógnitas en torno a la combinación de estimulantes presentes en las bebidas energéticas, lo que las hace más preocupantes que otras fuentes de cafeína, como el café o el té».

Con ello, se identifica además a los grupos con necesidad de extremar precauciones. Entre ellos figuran personas con enfermedad cardíaca, presión arterial alta, antecedentes de arritmias, embarazo o lactancia. También aparecen quienes combinan bebidas energéticas con ejercicio intenso o alcohol. En otro dato de interés: una sola bebida puede superar con facilidad la cantidad de cafeína considerada segura para adolescentes. Esa referencia se fija en no más de 100 miligramos al día. Además, recuerda: la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda a los menores evitar por completo estas bebidas.

Otra parte práctica de la información aparece en la etiqueta del producto. Se recomienda revisar el contenido total de cafeína, el tamaño de la porción y las fuentes ocultas de cafeína. Entre esas fuentes menciona guaraná, extracto de té verde y otros ingredientes con efecto estimulante. También aconseja comprobar la cantidad de azúcar y la clasificación del producto como suplemento. Al-Kindi resumió ese punto con una advertencia directa: «Si no ves una cifra clara de cafeína, es una señal de alerta».

La pieza cierra con una recomendación operativa sobre la frecuencia de consumo. El texto plantea considerar estas bebidas como un recurso ocasional y no como un hábito diario. También sostiene que el mayor riesgo aparece con un consumo frecuente, rápido o acumulado junto con otras fuentes de cafeína. Esa advertencia cobra mayor peso entre personas con factores cardiovasculares previos y entre adolescentes y menores.