NotiPress
El crecimiento del Producto Interno Bruto comenzará a depender de la capacidad de cómputo disponible en cada país o región, según expuso Greg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, al referirse al impacto económico de la inteligencia artificial a gran escala. La declaración se realizó durante su participación en CES 2026, en el marco de la presentación de la nueva infraestructura de procesadores AMD para inteligencia artificial.
Durante su intervención, Brockman señaló que OpenAI triplicó su capacidad de cómputo año con año durante los ejercicios recientes y que ese crecimiento avanzó en paralelo con el incremento de sus ingresos. A partir de esa experiencia, afirmó que una relación similar comenzará a observarse a nivel macroeconómico, donde la disponibilidad de infraestructura de cómputo condicionará la generación de valor económico.
El ejecutivo explicó que muchas de las funciones, modelos y servicios que OpenAI planea lanzar permanecen limitados por la falta de recursos computacionales. Indicó que OpenAI enfrenta restricciones internas para liberar nuevas capacidades, no por falta de avances en modelos, sino por la imposibilidad de escalar su ejecución de forma sostenible.
Brockman sostuvo que la inteligencia artificial atraviesa una transición desde interacciones puntuales hacia sistemas basados en agentes autónomos, capaces de operar durante períodos prolongados. Este cambio implica una demanda de cómputo significativamente mayor, al requerir procesos simultáneos y persistentes que superan los patrones tradicionales de uso.
En ese contexto, afirmó que el crecimiento económico futuro estará vinculado a la infraestructura disponible para sostener estos sistemas. “Creo que estamos avanzando hacia un mundo donde el crecimiento del PIB estará impulsado por la cantidad de cómputo que exista en un país o en una región”, señaló durante el show al que accedió NotiPress.
Así, el planteamiento introduce una lectura económica del desarrollo de la inteligencia artificial, donde el cómputo se equipara a otros insumos estructurales como la energía o la conectividad. Bajo esa lógica, la inversión en centros de datos, aceleradores y redes de interconexión dejaría de ser un tema exclusivamente tecnológico y pasaría a formar parte de la política económica.
Para el cofundador de OpenAI, el aumento de la productividad derivado de la IA no será uniforme, sino que dependerá de la capacidad de cada región para desplegar infraestructura suficiente. En ese sentido, advirtió que las limitaciones actuales de cómputo ya afectan el ritmo de adopción de nuevas aplicaciones basadas en inteligencia artificial.
Consultado por NotiPress, Haig Hanessian de Cognition, explicó que en 2026 emergerán negocios relacionados con inteligencia artificial mucho más sólidos y consideró que será un parteaguas para el mercado global. En este contexto, Fernando Leibowich Beker, cofundador y CEO de Lidd AI, consideró que Estados Unidos lleva ventaja en el desarrollo de inteligencia artificial, pese a los avances de optimización de procesamiento de DeepSeek.
Esta declaración de Brockman podría cambiar en el futuro la forma cómo los países calculan su Producto Interno Bruto . De ocurrir, la disponibilidad de cómputo condicionará el crecimiento económico, al limitar la capacidad de escalar sistemas de inteligencia artificial.
