Por qué los betabloqueantes también se utilizan para controlar síntomas de ansiedad

NotiPress

Los betabloqueantes se utilizan desde hace décadas para tratar diferentes afecciones cardíacas, pero algunos de estos medicamentos también pueden ser recetados para controlar determinados síntomas físicos de ansiedad. Entre ellos destaca el propranolol, cuyo efecto sobre la respuesta del organismo puede reducir manifestaciones como palpitaciones, sudoración y temblores.

Estos medicamentos actúan sobre los receptores beta, presentes en distintas partes del cuerpo y sensibles a hormonas como la adrenalina. Al impedir que esta active determinados receptores, los betabloqueantes pueden modificar la frecuencia cardíaca, la fuerza con la que el corazón bombea sangre y su circulación por los vasos sanguíneos.

Cuando una persona percibe una amenaza, incluso ante situaciones como hablar en público, el sistema nervioso simpático activa la respuesta de lucha o huida. La adrenalina aumenta y pueden aparecer taquicardia, respiración acelerada, sudoración o temblores. Estas manifestaciones pueden, a su vez, intensificar la sensación de nerviosismo.

“Pensar en que tu corazón late aceleradamente puede hacer que se acelere aún más”, explicó Oluwaposi Omiwade, médico de atención primaria en el Hospital Houston Methodist. Según el especialista, reducir esos síntomas fisiológicos puede contribuir a interrumpir ese círculo.

El propranolol es el betabloqueante más asociado con este uso. Se trata de un medicamento no selectivo, por lo que actúa sobre diferentes tipos de receptores beta. En Estados Unidos, su utilización para la ansiedad se considera fuera de indicación, debido a que esa condición no figura entre sus indicaciones oficiales, aunque un médico puede recetarlo cuando considera que resulta apropiado para un paciente.

Sin embargo, disminuir la respuesta física no significa necesariamente que desaparezca la ansiedad. Una persona puede seguir percibiendo una situación como estresante o mantener preocupaciones sobre cometer errores, olvidar qué decir o ser juzgada, aun cuando su organismo responda con menor intensidad.

  Al parecer el contexto del coronavirus es bueno para bitcóin

Esta diferencia también permite distinguir el efecto de los betabloqueantes de una supuesta insensibilidad emocional. De acuerdo con Omiwade, estos medicamentos no están diseñados para adormecer las emociones. Su acción se concentra en la respuesta fisiológica, aunque pueden provocar efectos secundarios como fatiga, mareos o aturdimiento.

El propranolol puede resultar más adecuado en situaciones ocasionales de alta presión cuando síntomas como temblores, taquicardia o sudoración interfieren con una presentación, actuación u otra actividad. En cambio, cuando predominan preocupaciones persistentes o patrones recurrentes de pensamiento, reducir esas manifestaciones físicas puede no ser suficiente.

Los betabloqueantes tampoco son adecuados para todas las personas. Omiwade señaló que antes de prescribirlos se consideran factores como la frecuencia cardíaca en reposo, la presión arterial y los antecedentes médicos. Se requiere especial precaución ante una frecuencia cardíaca baja, hipotensión, determinados problemas del ritmo cardíaco, asma o EPOC no controladas.

Por ello, considerar un betabloqueante para síntomas de ansiedad requiere valoración médica. Identificar cuándo aparece la ansiedad, cuáles son sus principales manifestaciones y cuánto interfiere en las actividades cotidianas permite determinar si basta con abordar la respuesta física o si es necesario considerar una estrategia de tratamiento más amplia.