América Latina en camino a la producción sostenible de aceite de palma

NotiPress

Indonesia y Malasia proveen del 85% del suministro global de aceite de palma, aunque otros 42 países también se dedican a la producción de este aceite vegetal comestible, según el Fondo mundial para la naturaleza (WWF). De entre ellos, los países productores de América Latina buscan actualmente destacarse en la industria productora del aceite de palma, principalmente en lo que respecta a la producción sostenible.

El aceite de palma es un producto bastante versátil, por sus muchas propiedades y funciones, destacando su estado semisólido a temperatura ambiente o su resistencia a la oxidación. Por esto, tiene presencia en productos que van desde comestibles como la pizza, donas y chocolates, hasta desodorantes, champú, pasta de dientes y lápiz labial.

No obstante, el aceite de palma es un importante impulsor de la deforestación y, en consecuencia, destructor del hábitat de especies en peligro de extinción, como el orangután y otros animales. Otro problema igualmente significativo es la conversión de suelos de turba ricos en carbono, responsable junto a la pérdida de bosques, de liberar millones de toneladas de gases de efecto invernadero.

Pese a estos problemas medioambientales, el aceite de palma es un cultivo altamente eficiente, así que reemplazar el cultivo de palma por otro vegetal para producir aceite causaría un mayor impacto ambiental. Sin embargo, el aceite de palma puede producirse de forma más sostenible, mediante el compromiso activo de empresas, gobiernos y consumidores.

En este escenario, organizaciones como la Mesa redonda de aceite de palma sostenible (RSPO por sus siglas en inglés) tienen un papel importante. Esto a través del establecimiento de un estándar de producción con las mejores prácticas en la producción y el abastecimiento del aceite de palma.

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Para el caso de América Latina, la RSPO señala que la producción sostenible de aceite de palma representa un 30% del total regional, el más alto porcentaje a nivel mundial. Según Francisco Naranjo, director para América Latina de RSPO, existen muchas más cifras alentadoras en la región respecto a la producción sostenible del aceite de palma. Por ejemplo, de un total de 200 extractoras, 51 están certificadas con RSPO, y hay mil 333 facilidades de cadena de suministro certificadas, entre Norteamérica y Sudamérica. Además, se han identificado más de 80 mil hectáreas de zonas de alto valor de conservación y se encuentran bajo manejo de los miembros de la RSPO en la región.

Respecto al caso mexicano, la Federación mexicana de palma de aceite (FEMEXPALMA) señala que México es un importante importador de aceite de palma en Latinoamérica. De acuerdo al Anuario estadístico 2020 de FEMEXPALMA, al cual NotiPress tuvo acceso, un 27% del volumen total importado de aceite de palma es certificado bajo el esquema de la RSPO. Además, se espera, continúe creciendo la proporción del aceite de palma certificado importado, conforme más empresas hagan compromisos con la sostenibilidad y requieran productos responsables ambiental y socialmente, afirma la federación.

México también apuesta cada vez más por una producción nacional del aceite de palma sostenible, según el anuario. Actualmente el país cuenta con dos plantas de beneficio donde se extrae el aceite de palma crudo con certificación de la RSPO. Una de ellas se encuentra en la región de Palenque, en Chiapas, y otra en la región Centro-Sierra, en Tabasco.

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Aunque aún es largo el camino por recorrer, América Latina avanza en su producción sostenible de aceite de palma. En este sentido, es indispensable que gobiernos y empresas trabajen en aumentar los niveles de producción sostenible, encargada de mitigar el impacto medioambiental del cultivo de la palma de aceite. Esto es particularmente importante, tratándose de un cultivo de gran importancia, eficiencia y uso extendido alrededor del mundo.