Twitter “el alcance del mensaje político debe ganarse, no comprarse”.

Twitter dejará de aceptar publicidad política en todo el mundo

 

El director ejecutivo de la red social, Jack Dorsey, considera que la difusión de un mensaje político “no debe estar condicionada por el dinero”.

El director ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey, anunció  que la red social ha decidido dejar de aceptar publicidad política en todo el mundo.

 

“Hemos tomado la decisión de detener toda la publicidad política en Twitter a nivel mundial”, reza el mensaje de Dorsey, en el que asegura que creen que “el alcance del mensaje político debe ganarse, no comprarse”. 

 

Según explica, un mensaje político “gana alcance” cuando la gente decide seguir una cuenta o retuitear una publicación, de tal forma que “pagar por el alcance elimina esa decisión”. Por ello considera que “esta decisión no debe estar condicionada por el dinero”.

 

Dorsey opina que la publicidad en Internet es increíblemente poderosa y muy efectiva para los anunciantes comerciales, lo que “conlleva riesgos significativos para la política”, ya que “puede usarse para influir en el voto y afectar la vida de millones” de personas.

 

“Evitar información engañosa”

 

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El confundador de Twitter justifica la decisión como medida para “evitar la difusión de información engañosa”, por lo que ya no aceptarán “anuncios de candidatos”. No obstante, Dorsey dice ser consciente de que su red social es solo “una pequeña parte de un ecosistema de publicidad política mucho más grande”. Asimismo, asegura que muchos movimientos sociales han obtenido una gran visibilidad sin necesidad de publicitarse, por lo que confía que esta tendencia vaya a más.

 

Por último, aboga por “una regulación política publicitaria más progresista […] para garantizar un terreno de juego nivelado”, si bien admite que es algo difícil de conseguir. El próximo 15 de noviembre la red ofrecerá más detalles sobre esta nueva política, que contará algunas excepciones, y que entrará en vigor siete días después de esa fecha.

 

“Esto no va de libertad de expresión. Va de pagar por el alcance del discurso político”, recalca Dorsey, que considera que esto puede afectar la infraestructura democrática actual, que según él no está preparada para ello. “Vale la pena retroceder para corregir”, concluye.