El estremecedor pasado de Andrómeda, la galaxia caníbal que avanza hacia nuestro planeta

Los astrónomos han reconstruido el pasado de nuestra vecina Andrómeda, una gran galaxia caníbal que ha puesto sus ojos en la Vía Láctea.

Un equipo de astrónomos ha revelado que Andrómeda se ha comido varias galaxias más pequeñas y que ha encontrado sus restos en grandes corrientes de estrellas.

Si las galaxias pequeñas se acercan a las grandes, como Andrómeda, “las fuerzas de marea del sistema más grande las destruyen y las separan hasta que su masa se asimila”, afirma Dougal Mackey, astrónomo de la Universidad Nacional de Australia.

Los científicos sabían desde hace 10 o 15 años que Andrómeda tenía una historia vigorosa de acumulación y destrucción de sus vecinos, sin embargo “parece tener una historia mucho más intensa que la Vía Láctea”, señaló Mackey.

 

Cómo los astrónomos entendieron el pasado de Andrómeda

El proceso de asimilación deja rastros evidentes. Los restos de las galaxias destruidas se acumulan en un halo alrededor de la galaxia principal. Algunos de estos remanentes son cúmulos globulares, bolas compactas de miles de estrellas que son muy brillantes.

Los investigadores pudieron medir sus movimientos, utilizándolos como faros, mientras orbitaban la galaxia de Andrómeda.

El equipo detectó que muchos de los cúmulos globulares se metieron en corrientes estelares que eran claramente restos de las galaxias recientemente destruidas.

“Tuvieron que haber sido destruidos hace poco porque todavía podemos ver las corrientes estiradas”, destacó Mackey.

Además, el equipo encontró otros cúmulos que orbitaron de manera diferente y parecen haberse originado en galaxias que fueron destruidas hace mucho tiempo, tal vez hasta 12.000 millones de años atrás, opinó.

“Eso nos dice que hubo dos eventos principales que formaron el halo de Andrómeda”, señaló Mackey. “Uno ocurrió hace mucho tiempo. El otro debe haber ocurrido hace poco”, agregó.

Por otro lado, el científico destacó que podría haber existido una cantidad innumerable de galaxias más pequeñas devoradas por Andrómeda que no dejaron ningún rastro.

“Somos arqueólogos cósmicos. Excavamos fósiles de galaxias muertas hace mucho tiempo en lugar de fósiles de la historia humana”, dijo Geraint Lewis, uno de los principales miembros del estudio.

 

Andrómeda vs. Vía Láctea

La galaxia de Andrómeda y la Vía Láctea están a una distancia de 2,5 millones años luz y se acercan a una velocidad de entre 100 y 140 kilómetros por segundo. De esta manera, colisionarán en unos 4.000 millones de años.

“Saber a qué clase de monstruo se enfrenta nuestra galaxia es útil para averiguar el destino final de la Vía Láctea”, indicó Mackey. “Andrómeda tiene un halo estelar mucho más grande y complejo que la Vía Láctea, lo que indica que ha asimilado muchas más galaxias, posiblemente más grandes”, explicó.

En el futuro, Andrómeda se fusionará no solo con varias galaxias pequeñas adicionales, sino también con la Vía Láctea, un proceso en el que nuestro Grupo Local de galaxias evolucionará hacia un número cada vez menor de galaxias hasta que “finalmente, se convierta en una única megagalaxia”, comentó Paul Mason, astrofísico de la Universidad Estatal de Nuevo México en Las Cruces.

“Después de aproximadamente 100.000 millones de años, caeremos en el corazón del Supercúmulo de Virgo” que incluye docenas de cúmulos galácticos similares a nuestro propio Grupo Local, agregó.