Qué es y para qué sirve la moringa, un superalimento con historia milenaria

Qué es y para qué sirve la moringa, un superalimento con historia milenaria

 

 

Este árbol originario del Himalaya, empleado por la medicina ayurveda, tiene enormes

cantidades de vitaminas, minerales claves como el calcio y el hierro, aminoácidos y proteína

 

Sus usos van desde la desnutrición al asma, pasando por la inflamación y la diabetes

 

La moringa es un superalimento que se impuso como suplemento estrella

en las tiendas de productos saludables.

 

Hace siete años, cuando Fidel Castro vivía en el retiro y cada tanto emergía

con algún comentario, publicó una línea, incluida en sus Reflexiones

con el título “La alimentación y el empleo sano”:

 

Están las condiciones creadas para que el país comience a producir masivamente

Moringa Oleífera y Morera, que son, además fuentes inagotables de carne, huevo y leche,

fibras de seda que se hilan artesanalmente y son capaces de suministrar trabajo

a la sombra y bien remunerado, con independencia de edad o sexo.

 

La desafortunada alusión a las propiedades nutritivas de la moringa,

planta tradicional de la medicina ayurveda, que muchos interpretaron literalmente como

expresión de problemas mentales de Castro —”un árbol que da carne”,

se burlaron del “orate en jefe”— copó las discusiones.

Las fotos de Castro con sombrero de campesino junto a sus especímenes se llevaron

el resto de la atención.

 

Pero la imagen, aunque de poesía dudosa, se basaba en ciencia cierta:

en Cuba se investigaban las propiedades de la moringa desde 2010,

para establecer si la planta que prolifera en el Himalaya tiene realmente la capacidad de combatir

la desnutrición, además de poder antibiótico, antiinflamatorio, contra la presión baja y la diabetes,

contra el colesterol alto y el asma, para mejorar la circulación y el aspecto de la piel, entre otras cosas.

 

Con los años muchos países occidentales adoptaron el consumo —en su mayoría, en polvo—

de este árbol originario de la India, Pakistán y Nepal que en los últimos siglos se comenzó a

cultivar también en el Caribe, Filipinas y América Central y del Sur. Actualmente en los Estados Unidos

es muy difícil encontrar una tienda de productos saludables, un bar de smoothies o

un gimnasio que no ofrezca la moringa entre sus suplementos estelares.

 

“Con frecuencia hallamos que hay mucha validez y verdad en lo que los cuidadores

de la salud han estado haciendo durante miles de años”, explicó la nutricionista Robin Foroutan,

vocera de la Academia de Nutrición y Dieta estadounidense, a Mic.

 

“El árbol de la vida”, como lo llamaban en la India, ha demostrado tener algunas de las propiedades

que se le atribuyen —reseñó WebMD— para tratar el asma (3 gramos dos veces al día redujo

la severidad de los síntomas en un estudio de tres semanas), la diabetes(redujo los niveles

de azúcar en sangre en ayunas y luego de una comida, tanto en personas que toman

antidiabéticos orales como las que no lo hacen),

la desnutrición(aumentó la recuperación segura de peso en niños desnutridos en un estudio de dos

meses), los síntomas de menopausia (las hojas frescas de moringa agregadas

a la comida redujo los sofocos y los problemas de sueño) y la caída del índice de

masa corporal en pacientes con VIH/sida.

 

Otros males que se cree —aunque no hay estudios que lo prueben todavía—

que la moringa puede tratar son: colesterol alto, escasa producción de leche materna,

deficiencia de vitamina A, anemia, artritis, dolores de cabeza, falta de deseo sexual,

infecciones, inflamación, problemas de la piel, estreñimiento, diarrea, problemas de tiroides,

epilepsia, espasmos, úlcera, gastritis y gingivitis.

 

“Si hubiera una lista de las 10 plantas principales para ayudar a alimentar a la humanidad

en los próximos 100 años, yo diría que la moringa debería estar incluida

“, argumentó Carrie Waterman, investigadora de la Universidad de California en Davis

y experta en la química de los productos naturales. “Mi primera impresión fue que era

demasiado buena para ser verdad”, dijo a Phys.org.

 

Desde entonces —hace más de una década— no ha dejado de investigarla.

 

“La moringa tiene un alto nivel de antioxidantes y moléculas muy específicas que ayudan

a reducir la inflamación, algo que sabemos que subyace a muchos de los problemas de

salud crónicos como el cáncer, la obesidad, la diabetes y la desnutrición”, agregó Waterman.

 

Las hojas se pueden consumir frescas o secas, en comidas o como infusión. En EEUU

predomina el suplemento en polvo.

 

El artículo destacó el caso de la diabetes. Peter Havel, profesor de nutrición y biociencia

molecular en la Escuela de Medicina Veterinaria de UC-Davis, probó la moringa en

experimentos sobre ratas cuyos modelos imitaban la diabetes en humanos y

comprobó una postergación de los síntomas de cinco meses, equivalentes a entre

10 y 15 años en personas.

 

“Postergar la diabetes es algo importantísimo”, dijo a Phys.org. “Si se retrasa

la enfermedad 15 años y uno se enferma a los 60 años en lugar de a los 45,

puede que no necesite un transplante de riñón”, puso como ejemplo.

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) aseguró

que “sus hojas son ricas en proteínas, vitaminas A, B y C y minerales: muy recomendables

para mujeres embarazadas y lactantes, así como para niños pequeños”

 

. Entre los minerales se destacan por su alta concentración el calcio y el hierro,

seguidos  por el zinc, el magnesio y el potasio. Este familiar lejano del brócoli y

el kale también contiene aminoácidos, entre ellos cistina y metonina.

Las hojas poseen una enorme cantidad de proteína: casi el 30% de su peso seco,

más que las legumbres.

 

“Las vainas jóvenes son comestibles y su sabor recuerda a los espárragos.

Los guisantes verdes y el material que rodea la piel también pueden cocinarse y las

flores pueden consumirse o usarse para hacer té”, explicó BBC. “Las semillas y cortezas

se utilizan para tratar problemas circulatorios”. La totalidad de esta planta —hojas, vainas,

semillas , flores, raíz— es comestible. La moringa puede llegar a ocho metros de altura,

con  ramas que se extienden abiertas como un paraguas.

 

Por ahora la investigación es limitada, advirtió a Mic Sharon Palmer, nutricionista de

California. La mayoría de los estudios, además, se ha hecho sobre animales; sólo

unos  pocos sobre humanos. Pero dado se comprobó que en cantidades moderadas

el suplemento no produce daño, ha despertado un enorme interés entre la gente que

consume super alimentos como la chía, las bayas de goji, el kale, la spirulina

y la cúrcuma, entre otros.