EEUU emplaza a Guatemala a implementar acuerdo de asilo en medio de críticas

El Gobierno de Estados Unidos instó al presidente electo de Guatemala, Alejandro Giammattei, a implementar lo antes posible un acuerdo de asilo cuestionado en ambos países, mediante un mensaje difundido por la Casa Blanca en sus redes sociales.

 

“Podríamos llegar a un periodo histórico en la relación bilateral de cooperación y crecimiento económico, pero necesitamos la ayuda de Guatemala implementado este acuerdo”, afirmó en un video Mauricio Claver-Carone, asesor para asuntos hemisféricos del presidente de EEUU, Donald Trump.

 

Claver-Carone afirmó que el “acuerdo de cooperación sobre cuestiones de asilo” firmado el pasado 26 de julio no implicará ningún costo para Guatemala.

 

“Necesitamos la ayuda de Guatemala implementando este acuerdo (…) No perdamos esta oportunidad. ¡Ayudémonos mutuamente!”, enfatizó el funcionario norteamericano, apenas un día después de que 22 fiscales generales de EEUU rechazaran el convenio, también conocido como de “tercer país seguro”.

 

En su misiva, los fiscales generales recuerdan que “nuestra nación fue construida por gente que huyó de la violencia y la persecución”.

“En vez de ofrecerles refugio y esperanza, la administración Trump les dice que regresen a donde vinieron. Es anti-americano”, reza el texto.

 

La carta fue firmada por los fiscales generales de California, Delaware, Massachusetts, New York, Connecticut, Hawai, Illinois, Oregon, Iowa, Maine, Maryland, Michigan, Minnesota, New Jersey, Nevada, New Mexico, Pennsylvania, Rhode Island, Vermont, Virginia, Washington, y el Distrito de Columbia.

La coalición de fiscales exige a los departamentos de Justicia y Seguridad Nacional que frene una propuesta de la Casa Blanca para impedir que soliciten asilo los inmigrantes que entren a EEUU por el sur, a menos que hayan sido rechazados en un destino previo.

 

Según los firmantes, dicha legislación viola tanto el Acta de Inmigración y Nacionalidad y el Acta de Procedimiento Administrativo, según las cuales, cualquier extranjero aplica para asilo a su llegada a EEUU, en virtud de la Convención de Refugiados de 1951.