Cómo fue la muerte de Cristo

La crucifixión es uno de los métodos de muerte más terribles de la historia de la humanidad, provocadora de una agonía indescriptible. Muchos de los condenados a morir en la cruz fallecían por asfixia, debido al agotamiento.

 

Jesucristo murió en la cruz, pero antes de ser crucificado sufrió una intensa tortura.

 

Fue flagelado con el llamado azote corto. El castigo fue intenso, provocándole profundas laceraciones y una considerable pérdida de sangre.

 

Después, sus muñecas fueron clavadas al patíbulum y luego que el patíbulum fuera alzado hasta el poste vertical o estípite, sus pies fueron clavados al estípite.

 

Según los Evangelios, Jesús murió a las pocas horas de ser crucificado, aunque para asegurarse, y tal como era costumbre, le clavaron una lanza en el costado… según los análisis médicos modernos, pudo fallecer a consecuencia de un shock hipo-volémico, es decir, motivado por la gran pérdida de sangre, o por asfixia por agotamiento.