Irán exige se le levanten de inmediato las sanciones o proseguirá con su plan nuclear sin supervisión

Ayatollah-Ali-KhameneiEl acuerdo entre Irán y las potencias lideradas por Estados Unidos, para que Teherán permita controlar sus planes atómicos, atraviesa su más delicado momento, después que la máxima autoridad religiosa iraní, adelantara que el pacto no se firmará si no se levantan de inmediato las sanciones contra la nación persa.

El máximo líder iraní, el ayatollah Ali Khamenei, hablando por primera vez sobre el acuerdo nuclear, dijo desconfiar de las intenciones norteamericanas y apuntó que “quizás la contraparte desleal nos quiere arrinconar (…) Algunos se preguntan por qué el líder no ha tomado posición en este asunto nuclear, y es porque no hay necesidad de tener una. Los funcionarios dicen que nada se ha hecho todavía y que nada es vinculante, así que no estoy ni a favor ni en contra”, sentenció.

El líder espiritual y en la práctica también político de la República Islámica de Irán enfatizó: “Nada está pactado hasta que todo esté pactado. Todo está en los detalles; en que quizás la desleal contraparte nos quiera arrinconar con los detalles”, apuntó.

A una semana del festejo nada se sabe del acuerdo

Al cumplirse una semana del canto de victoria protagonizado por los delegados de las potencias a la reunión que en Suiza, buscó durante meses un pacto nuclear con Irán, nada en concreto se sabe aún sobre las características de los aspectos medulares del tema.

Básicamente se ha publicado, y los responsables ratificaron, que el programa de enriquecimiento de uranio de Irán será supervisado por un periodo de hasta 25 años, con limitaciones, aunque sin especificar. El 95 por ciento de uranio ya producido deberá ser diluido o enviado al exterior. A cambio, se levantarán “todas” las sanciones, contralores y reclamos contra Teherán impuestas por la ONU, los Estados Unidos y la Comunidad Europea.

Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania han considerado un logro el preacuerdo, algo a lo que Israel se opone de plano, habiendo advertido que el documento no hace más que permitir facilidades para que Teherán alcance en breve una bomba atómica.