El disidente cubano Guillermo Fariñas se desmaya y es hospitalizado

El opositor está en huelga de hambre y sed desde hace siete días

Ocurrió lo que todos temían pero él buscaba. En el octavo día de su huelga de hambre y sed en protesta por la muerte del preso político Orlando Zapata y para reclamar la excarcelación de una veintena de reclusos gravemente enfermos, el disidente Guillermo Fariñas hubo de ser ingresado de urgencia en el hospital provincial Arnaldo Milian Castro de Santa Clara (a 270 kilómetros de La Habana), tras perder el conocimiento.

El opositor cayó desmayado a las 10.45 de la mañana (las 16.45 en España), cuando el doctor Ismael Iglesias lo estaba examinando. Las primeras impresiones médicas, según fuentes de la disidencia, apuntaban a una crisis de hipoglucemia o bajada del azúcar en la sangre.

El psicólogo y “periodista independiente”, de 48 años y raza negra, se encontraba muy depauperado y débil a causa de su negativa a ingerir cualquier alimento o líquido desde el pasado 25 de febrero, un día después del fallecimiento del preso Orlando Zapata, de 42 años, también negro y albañil de profesión.

Es la vigésimo cuarta huelga de hambre que Fariñas protagoniza desde mediados de los años 90. La más larga y dramática la llevó a cabo en el 2006 para demandar el acceso libre a Internet en la isla. Fueron siete meses entrando y saliendo del hospital. La acción le dejó secuelas que ahora, en esta nueva crisis, pueden agravar y acelerar los daños por un ayuno total y prolongado.

En la entrevista que concedió en la noche del martes a La Vanguardia, el disidente afirmó que sentía dolores en las articulaciones, el abdomen y los riñones, la cabeza… “en todo el cuerpo”. Fariñas declaró: “Zapata no murió por casualidad”. Añadió que uno de sus objetivos era demostrar que su fallecimiento no fue una casualidad, sino que respondió a una generalidad. Y señaló que también él sufrió torturas cuando, en 1996, estaba preso en la cárcel cubana de Valle Grande. El disidente quería inmolarse, según declaró además, para que “la llama de Zapata no se apague”.