La Asamblea General de la ONU reiteró su condena al embargo contra Cuba

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La Asamblea General de la ONU por decimoctavo año consecutivo exhortó a poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba.

La resolución fue adoptada por 187 votos a favor, 3 en contra, los de Estados Unidos, Israel y Palau, y las abstenciones de las Islas Marshall y Micronesia. La decisión instó a los países a derogar o dejar sin efecto leyes y medidas que limiten o impidan la libertad de comercio y navegación.

Al hablar antes de la votación, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, dijo que el 76 por ciento de los estadounidenses se oponen al embargo contra Cuba, y sostuvo que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene la oportunidad histórica de liderar el cambio que acabe con esa medida.

“Tiene, incluso, las facultades ejecutivas que le permitirían, ahora y por sí mismo, modificar sustancialmente la aplicación de las medidas de bloqueo mediante “licencias generales”, dispensas o waivers, excepciones humanitarias o en razón de interés nacional, aún sin que fueran modificadas las leyes que establecen las prohibiciones”.

El ministro de Relaciones Exteriores cubano enumeró los impedimentos que crea el embargo para la adquisición de equipos médicos y medicinas que podrían salvar muchas vidas.

También se refirió a las restricciones de conectividad y de acceso a nuevas tecnologías, así como a las limitaciones de intercambio cultural.

Rodríguez Parrilla rechazó el argumento estadounidense de que el embargo es una cuestión bilateral.

“La aplicación extraterritorial de las leyes del bloqueo, como la “Helms-Burton, y la “Torricelli” contra los Estados aquí representados, es una grave violación del Derecho Internacional, de la Carta de las Naciones Unidas, de la libertad de comercio y de navegación. En el último período se han aplicado medidas del bloqueo al menos contra 56 países”.

Por su parte, la embajadora de Estados Unidos, Susan Rice, sostuvo que se ha iniciado un nuevo capítulo en las relaciones de su país con Cuba que no se reflejó en la resolución.

Ese capítulo, dijo, incluye el levantamiento de algunas restricciones y la reanudación de conversaciones bilaterales sobre temas de interés común, como la migración.

“Porque no refleja las realidades actuales, mi delegación votará contra esta resolución. Al mismo tiempo, Estados Unidos continuará expandiendo oportunidades para el pueblo de Cuba, para que se habilite a través del acceso a la información y a recursos”, dijo Rice.

Agregó que su gobierno va a continuar su diálogo con el cubano como lo viene haciendo en cuestiones particulares.

“Mientras tanto, y ha llegado el momento de que este órgano vaya más allá de las posturas retóricas del pasado, de que reconozca la situación en Cuba por lo que es hoy en día, y de que aliente el progreso mediante un cambio genuino”, concluyó la embajadora estadounidense.
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