Zelaya: promete no dar tregua hasta vencer a golpistas en Honduras

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El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya prometió “no dar tregua” a los golpistas que usurpan el poder en su país y rescatar la democracia, aun a costa de la propia vida, si fuera necesario.

“No descansaremos, no daremos tregua, no nos rendimos y, si tenemos que dar la vida, la damos por rescatar la democracia en Honduras y por derrocar al régimen golpista que hoy usurpa el poder en la nación”, dijo Zelaya durante el acto de recibimiento de la antorcha de la independencia.

Zelaya, reconocido por Nicaragua como el único presidente de Honduras, entregó la tea al gobernante nicaragüense ante centenares de estudiantes de secundaria en el acto celebrado en la Hacienda de San Jacinto, 30 km al norte de Managua.

La flama como un signo de libertad y unidad de los pueblos de Centroamérica que se liberaron de la colonia española el 15 de septiembre de 1821, recorre cada año el subcontinente, desde Guatemala a Costa Rica, siguiendo el trayecto que tuvo la noticia de la independencia. La tea inició su recorrido en Guatemala, siguió a El Salvador y cruzó en una embarcación el Golfo de Fonseca, en el Pacífico, para llegar a Nicaragua, evitando pasar por Honduras como expresión del rechazo de los gobiernos centroamericanos al régimen golpista de Roberto Micheletti.

El mandatario depuesto hondureño, que se ha establecido en Nicaragua desde que fue derrocado y expulsado a Costa Rica el 28 de junio, agradeció a Nicaragua “la hospitalidad” y apoyo dado a su causa por retornar a su país.

Zelaya lamentó que en su país se ha suprimido la libertad y se ha establecido el deseo de las élites monárquicas para reprimir al pueblo. “Hoy en Honduras se estableció una dictadura represiva”.

Ortega de su lado recordó la historia de luchas libradas por los centroamericanos desde su independencia hasta las amenazas que han pretendido someter a las jóvenes naciones a intereses extrarregionales lo que les ha llevado a unirse para defenderse.

En ese contexto, recordó la unidad de los países de Centroamérica para expulsar al filibustero William Walker, que se hizo nombrar presidente de Nicaragua en 1856.

“Ahora tenemos como batalla lograr que se restablezca el orden constitucional en Honduras, no podemos seguir hablando de democracia mientras en Honduras siguen los golpistas atropellando y asesinando al pueblo”, comentó Ortega.

La comunidad internacional tiene una “obligación ética y moral” de acompañar a los hondureños en esta batalla “hasta que caigan los golpista” y regrese la institucionalidad, subrayó.