Van Rompuy dice que el euro es una moneda sólida al margen de su tasa de cambio

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, aseguró que el euro es una divisa “sólida y segura” independientemente de la evolución diaria de su tasa de cambio, después de que la moneda única continuase depreciándose hoy frente al dólar estadounidense.

“Los fundamentos del euro son sólidos y seguros, independientemente de la tasa de cambio sobre una base diaria”, indicó Van Rompuy en una rueda de prensa al término de la cumbre entre los países de la Unión Europea (UE) y América Central y el Caribe celebrada hoy en Madrid.

El dirigente europeo fue preguntado por los periodistas sobre el posible temor de los socios latinoamericanos a perder ventaja competitiva frente a los exportadores europeos al depreciarse el euro.

Indicó en ese sentido que durante once años la tasa de inflación en la eurozona estuvo por debajo del 2 por ciento, lo que proporcionó “estabilidad” durante todo ese tiempo, y que contó con una balanza de pagos “prácticamente equilibrada”, lo que constituye un valor “fundamental” para una divisa.

Además, añadió que el déficit presupuestario es “la mitad” de alto que el de otros destacados países en el panorama económico mundial.

Van Rompuy aseguró que “la crisis económica puede que no haya acabado”, y defendió por ello la necesidad de “más regulación financiera en un sentido amplio”.

“La respuesta tiene que ser tanto global como local en los estados”, concluyó.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, afirmó por su parte que “en Europa, la política monetaria es del Banco Central Europeo, y los gobiernos no tienen intervención”.

Así, destacó que “nunca” realiza comentarios sobre el euro, “si está alto, si está bajo”.

“Ha estado más alto, ha estado mucho más bajo”, apuntó.

Al igual que Van Rompuy, también defendió la necesidad de “continuar con el esfuerzo para le regulación y la supervisión a nivel global” del sistema financiero.

“El problema sigue siendo importante”, enfatizó.

Recordó que en torno a ese objetivo se celebraron la cumbre del G20 en Washington, Londres y Pittsburgh, donde se alcanzaron “algunos compromisos”.

No obstante, admitió que “el proceso de decisión después es, vamos a decirlo, al menos lento”.

“No hay aún conclusiones a nivel global muy claras en términos de traducción de algunas intenciones en nueva regulación y supervisión financiera”, agregó.

Respecto a la cumbre celebrada con América Latina y el Caribe, subrayó que “hay una convergencia general en muchos aspectos” y que ambas regiones suman muchos estados miembros del Grupo de los 20.

“El G20, a nivel de cumbre, fue una idea de Europa”, dijo Barroso, y recordó que tanto él como el presidente francés, Nicolas Sarkozy, así se lo propusieron a su entonces homólogo estadounidense, George W. Bush.

“Fue nuestra iniciativa, tenemos por ello una gran responsabilidad, y queremos que ese proceso siga con conclusiones”, afirmó, aunque admitió preocupación por “no ver en todos los lados ese momentum, esa intencionalidad”.

Barroso aseguró que los líderes europeos y latinoamericanos abogaron durante la cumbre por dar “mayor consistencia, coherencia, determinación y ambición a este proceso”.