Última ola de terremotos ya estaba identificada

Los recientes terremotos que han sacudido a Haití, Chile, Taiwán y Turquía son movimientos telúricos que ya estaban identificados hace bastante tiempo, pero probablemente sea una coincidencia que se hayan presentado en el lapso menor a tres meses, según especialistas del observatorio de San Calixto de La Paz.

Guido Ávila, analista sismológico del Observatorio de San Calixto, explicó que en el caso de Haití, el sismo se ubicó en una falla geológica entre la placa tectónica del Caribe con la placa Americana, falla que no había experimentado grandes movimientos en los últimos 200 años.

Sin embargo, los terremotos ocurridos en Chile, Taiwán y Turquía eran de esperarse porque estos países, además de tener un historial de sismos devastadores, están ubicados en el llamado “cinturón de fuego”.

En 2010 inició con alta intensidad telúrica, pues ya se han registrado 40 en todo el mundo, más que en la mayoría de los años para este período de tiempo, pero la alta cifra se debe a que el terremoto de 8,8 grados en la magnitud Richter en Chile generó un gran número de réplicas fuertes, seguido de un devastador tsunami.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el terremoto del lunes 8 en Turquía tuvo una magnitud de 6,6 grados en la escala Richter, sismo también considerado como fuerte.

Los devastadores terremotos de Chile y Haití pusieron de manifiesto una vez más la incapacidad de la ciencia para predecir estos desastres naturales. A pesar de los grandes avances en el conocimiento de los procesos que están involucrados en el movimiento de la tierra, todavía vemos que estos fenómenos ocurren de súbito y sin ninguna advertencia obvia, causando pérdidas enormes.

El terremoto en Chile fue cientos de veces más potente que el ocurrido en enero en Haití. Entonces, ¿por qué las pérdidas humanas y materiales no fueron tan graves?

Ávila explica que entre el terremoto de Haití y de Chile hay un hecho que los diferencia sustancialmente.