Rusia y EEUU descartan por ahora sanciones contra Irán

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Estados Unidos y Rusia coincidieron en afirmar que aún no había llegado la hora de aplicar nuevas sanciones contra Irán por su polémico programa nuclear, durante una visita a Moscú de la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton.

La jefa de la diplomacia estadounidense tuvo elogios para Moscú por ser “sumamente cooperativa” en el tema del programa nuclear de Irán que tantas sospechas levanta entre los países occidentales, temerosos de que persiga la fabricación de armas atómicas.

Su viaje a Rusia como secretaria de Estado tiene como finalidad recabar el apoyo de Moscú y cerrar las cicatrices abiertas en las relaciones ruso-estadounidenses antes de que el presidente Barack Obama asumiera el poder.

Pese a que Clinton considera “que es importante seguir por la vía diplomática y hacer que tenga éxito”, admite que “podría no tener éxito (…) y por consiguiente seguimos considerando la posibilidad de sanciones”. Pero matizó: “Aún no ha llegado el momento”.

Tampoco cree que haya llegado el momento el canciller ruso Sergei Lavrov. Las “sanciones, amenazas, presiones son, en la situación actual, contraproducentes”, afirmó tras un encuentro con Clinton.

En septiembre el presidente ruso, Dimitri Medvedev, había dicho que las sanciones contra Teherán podían ser inevitables si desafiaba a las potencias mundiales.

Rusia siempre ha sido reticente a la aplicación de sanciones a Irán, de modo que los comentarios de Medvedev fueron interpretados en algunos círculos como un giro sutil en su política para agradar a Occidente.

La secretaria de Estado negó que hubiera venido a Rusia para pedirle compromisos. “No hemos pedido nada hoy. Hemos repasado la situación”.

Rusia es la potencia que mantiene relaciones más sólidas con Irán, al que ha suministrado tecnología militar y donde construye la primera central nuclear del país, concretamente en la ciudad sureña de Busher.

El 1 de octubre Irán se comprometió a abrir su nueva planta de enriquecimiento de uranio a los inspectores internacionales. También está previsto entablar negociaciones sobre un posible enriquecimiento de uranio iraní en el extranjero, lo que reduciría el peligro de desarrollo de un programa nuclear.

En todos los temas en el orden del día, Clinton y Lavrov constataron cierta mejora en las relaciones ruso-estadounidenses, pese a inevitables “desacuerdos”, tres meses después de la visita de Barack Obama a Moscú.

Hillary Clinton llamó a una “colaboración estrecha” con Rusia en materia de defensa antimisiles, un tema hasta hace poco muy delicado entre las dos potencias.

La Casa Blanca decidió en septiembre renunciar a un proyecto de escudo antimisiles en Europa del Este que Moscú consideraba una amenaza para su seguridad, aunque Washington asegurase que iba dirigido a Irán.

Y optó por reemplazar este proyecto, centrado en una amenaza de disparos de misiles iraníes de largo alcance, por un sistema que protege principalmente contra los misiles de corto y medio alcance.

Lavrov se felicitó una vez más por el abandono del proyecto inicial pero dijo que quería tener más datos sobre la nueva configuración antes de decidir en qué medida podría Rusia asociarse a él.

En las negociaciones sobre desarme nuclear, otro tema emblemático de las relaciones bilaterales, “se han hecho progresos sustanciales”, aseguró el ministro ruso.

“Al mismo tiempo (…) hay que examinar temas en profundidad”, recalcó, sugiriendo que persistían divergencias considerables, principalmente sobre la reducción del número de vectores.

Con todo, los dos países siguen teniendo “el objetivo de concluir un acuerdo antes del 5 de diciembre”, fecha en que expira el tratado histórico START I, aseguró Clinton.