Primeras demandas contra los golpistas turcos tras el “sí” en el referéndum

Las reformas constitucionales aprobadas por los ciudadanos turcos han tenido una aplicación práctica pocas horas después: varias organizaciones civiles han presentado demandas para juzgar a la cúpula militar que derrocó en 1980 a un gobierno democrático y emprendió una dura represión posterior.

El Gobierno de Recep Tayyip Erdogan ha salido fortalecido al vencer con un 58 por ciento de los votos, un margen mayor al esperado, en la consulta popular que recorta poder a los militares, reforma la Justicia y emprende otras iniciativas democratizadoras en la restrictiva Constitución redactada por los golpistas en 1982.

Una de las medidas aprobadas es la supresión del artículo 15 de la Carta Magna, que eximía de responsabilidad penal a los militares de la asonada de 1980, acusados de casi dos centenares de muertes por tortura en los años que estuvieron en el poder.

Las demandas presentadas hoy solicitan que se juzgue al general retirado Kenan Evren, quien dirigió el golpe que derrocó al Gobierno democrático del conservador Suleimán Demirel, y fue presidente de Turquía hasta noviembre de 1989.

Los golpes militares se han sucedido en la política turca de las últimas décadas, por lo que uno de los objetivos de la reforma es tratar de supeditar al poder civil el poderoso Ejército turco, guardián junto a la judicatura del laicismo.

Erdogan aseguró en su primer discurso tras conocer los resultados que “ha perdido la mentalidad golpista”, y subrayó que las medidas harán al país más democrático, una opinión compartida por la Unión Europea (UE).

“El 12 de septiembre pasará a la historia democrática de Turquía”, agregó el primer ministro, quien recalcó que se había acabado con la impunidad del golpismo.

Sin embargo, algunos expertos legales sostienen que la persecución de los militares que dieron el golpe el 12 de septiembre de 1980 no se podrá emprender, al superarse los 30 años de aquella asonada, y por tanto, haber prescrito.

En cualquier caso, el resultado supone un enorme espaldarazo para Erdogan ante las próximas elecciones legislativas de julio de 2011, con la posibilidad de que su partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista moderado) revalide un tercer mandato.

La Bolsa de Estambul celebró con grandes alzas los resultados, vistos como un adelanto del apoyo que puede obtener para un tercer mandato el AKP, que desde su llegada al poder en 2002 ha conseguido un gran crecimiento económico con un programa que mezcla conservadurismo social y liberalismo económico.

Los diarios cercanos al Ejecutivo de Erdogan abren hoy en primera plana con el “Sí” a las enmiendas que ahondarán en las reformas democráticas y entierra “la Constitución del golpe militar de 1980”.

Algunos analistas, como Mehmet Tezkan, del diario “Milliyet”, interpretan esta victoria como el primer paso para una nueva constitución que establezca un sistema presidencialista.

“Sin ninguna duda el ganador es Erdogan. Esta victoria indiscutible va a incrementar su deseo y su decisión para ser presidente”, coincide el analista Rusen Cakir, del periódico “Vatan”.

La oposición ha acusado al AKP de tratar de socavar la autoridad de la judicatura turca, un bastión del laicismo que ha tenido varios encontronazos con la formación de Erdogan, y de no haber consensuado con el resto de las fuerzas políticas unas reformas de semejante calado.

A pesar de tratarse de un referendo, la radiografía de los votos coinciden con los baluartes tradicionales del AKP y la oposición, por lo que los ciudadanos votaron más por afiliación partidista que por el contenido de la reforma.

De esta forma, las zonas urbanas y costeras occidentales votaron por el “no”, mientras que el centro y el este lo hicieron por el “sí”, y el sureste kurdo se decantó por el boicot a la consulta.

En las regiones donde se concentra la mayoría kurda sólo voto un 12 por ciento del electorado tras las peticiones de boicot lanzadas por el pro kurdo Partido de la Paz y la Solidaridad (BDP).