Presidente Funes pide a países de Iberoamérica compresión y solidaridad con Centroamérica

El Presidente de El Salvador, Mauricio Funes, pidió a los presidentes de Iberoamérica, durante la Cumbre de Mar del Plata, Argentina, su “compresión y solidaridad” con los países centroamericanos, en la lucha que libran contra el narcotráfico y el crimen organizado que abate a la región.

“Me permito sugerir que este tema sea asunto permanente de seria consideración de nuestros organismos multilaterales y, francamente, pido su comprensión y solidaridad con este desafío dramático que enfrentamos los centroamericanos”, dijo el Presidente Funes ante decenas de líderes de América Latina, España y Portugal.

Ante esto solicitó a la cumbre iberoamericana que tenga como prioridad permanente la lucha contra el narcotráfico, y advirtió que los países de Centroamérica están en riesgo de ser convertidos en “narcoestados”.

En su discurso en Mar del Plata, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, Funes abordó primero el tema de la educación con inclusión, eje de las deliberaciones, y describió la realidad dramática de su país, con “casi 50 por ciento de la población en la pobreza, 12 por ciento en pobreza extrema”, así como 18 por ciento de los habitantes que padecen analfabetismo.

Así, agregó que se inspiró en su colega brasileño, Luiz Lula da Silva, para promover políticas de inclusión y un “proceso de cambio”.

Luego, Funes celebró la adopción de la cláusula democrática en el foro, adoptada en esta cumbre, y sobre ese tema pidió a sus colegas “no transferir al pueblo hondureño” el rechazo a los autores del golpe de estado de junio de 2009 en ese país.

Al respecto, juzgó “urgente” la necesidad de “reformar la carta democrática de la OEA”, para que sea más “efectiva y contundente” ante golpes como el de Honduras, frente al cual la organización intervino, pero fracasó en el propósito de revertirlo.

Por eso, dijo Funes, se necesitan “mecanismos preventivos” para que la OEA pueda hacer frente a planes de desestabilización y amenaza a los gobiernos democráticos como los que afrontó a fines de septiembre el presidente ecuatoriano, Rafael Correa.