Piñera estudia una subida de impuestos para reconstruir Chile

El nuevo Gobierno chileno ha entreabierto la puerta a un aumento de impuestos como una de las fórmulas posibles para financiar la reconstrucción de los daños causados por el terremoto del pasado 27 de febrero, cuyos costes se estiman en 30.000 millones de dólares, equivalentes al 18% del producto interior bruto (PIB) de Chile.

El solo anuncio del estudio de esta medida , inusual en una Administración de derechas, y que incluso ha molestado a algunos de sus dirigentes, refleja la profundidad de los problemas que ocasionó la fuerza de la naturaleza y el pragmatismo al que está dispuesto el nuevo Gobierno.

Consultado sobre la posibilidad de un aumento de tributos, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, aseguró que la idea “no se ha descartado” y es una posibilidad, junto al endeudamiento externo, para financiar el fondo de reconstrucción. El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, sostuvo después que se podría aumentar el canon a la minería del cobre, la principal industria del país.

Del total de daños ocasionados por el terremoto, entre 5.000 y 8.000 millones de dólares cuentan con seguros para solventar la reconstrucción, explicó el presidente, Sebastián Piñera, a los senadores de la derecha en una reunión en La Moneda.

Del monto restante, una parte corresponde a propiedades privadas, pero la mayor cantidad, unos 13.000 millones de dólares, deberán ser asumidos por el Estado para financiar la construcción de viviendas y las reparaciones en la infraestructura de obras públicas, según informaba ayer el diario El Mercurio.

Tras reunirse con los jerarcas de los principales grupos económicos del país, Larraín sostuvo que los empresarios se comprometieron a apoyar la reconstrucción. La primera prioridad es “recuperar el sector productivo y preocuparse de los trabajadores y sus empresas”, agregó el ministro, quien dijo que en los próximos días anunciará los ajustes al presupuesto fiscal de 2010.

El nuevo Gobierno ha apuntado sus baterías a la Administración de centroizquierda de la anterior presidenta, Michelle Bachelet, por la escasa holgura presupuestaria. En la Concertación, la coalición opositora, replican que dejaron como herencia una economía sana y con abundantes ahorros de los que se podría echar mano en esta emergencia.

La reacción parlamentaria ha sido de rechazo a una subida de impuestos. Desde las filas de la oposición anticiparon que no contarán con sus votos para aprobar impuestos que afecten a la clase media o a las pequeñas y medianas empresas. Los socialistas declararon que tampoco están disponibles para reducir impuestos, por si el Gobierno resuelve avanzar en la dirección opuesta.

Piñera sostuvo que su Gobierno sufre una “estrechez presupuestaria” para encarar la crisis, porque en 2009 se gastó más de lo previsto frente a la crisis financiera global, y en los dos primeros meses de 2010 se usó el presupuesto por encima de lo planificado. El presidente dijo a los senadores de su conglomerado que prefiere reasignar gastos que recurrir a préstamos o usar las reservas.

En la derecha, la senadora Evelyn Matthei afirmó estar en contra de gravar más a las empresas, porque dan empleo y perderían competitividad. Explicó que sólo aceptaría subir los impuestos al tabaco y alcohol, pero éstos representan menos del 1% del monto necesario.

Diputados y senadores creen que, independientemente del aumento de impuestos que evalúa el Gobierno para la reconstrucción, a finales de marzo subirá la tasa a las bencinas, porque finaliza una rebaja transitoria que se aplicó durante el Gobierno de Bachelet. El precio de la gasolina quedará cerca de su máximo histórico.