Penélope Cruz y Javier Bardem podrían caer en la maldición de los Oscar

¿Qué tienen en común celebrities de la talla de Julia Roberts, Hilary Swank, Halle Berry, Sandra Bullock o Kate Winslet? En efecto, un Oscar. Pero también el hecho de que sus matrimonios se hayan ido al traste después de hacerse con la tan ansiada estatuilla dorada. Después de pasar este verano por el altar y con la próxima edición de los premios a la vuelta de la esquina, ¿se verán afectados por la maldición de los Oscar nuestra pareja de actores más internacionales?.

Después de un Oscar, viene un divorcio. Eso es así y si no, que se lo pregunten a todos los famosos que firmaron los papeles de la separación después de haber ganado una estatuilla dorada. Da igual que el ganador sea hombre o mujer, parejas que a priori parecían perfectas se han visto afectadas por esta maldición. Desde la joven Scarlett Johansson hasta el madurito Sean Penn. No se salva ninguno.

De hecho, los casos más sonados de este último año han sido los de Kate Winslet y Sandra Bullock. La primera de ellas, se separó de Sam Mendes después de siete años de matrimonio y un hijo en común. Al parecer, la ruptura fue “de mutuo acuerdo” y “totalmente amistosa”. En 2009 Kate dedicaba su Oscar por El Lector a su familia:

“Estoy muy orgullosa del marido que tengo y de mis dos preciosos hijos que me dejan hacer esto que tanto me gusta”. Sus palabras no hacían presagiar el fin de su matrimonio, motivado, según las malas lenguas, por los celos de la actriz debido a la excelente relación entre Sam y la actriz Rebecca Hall.

Por su parte, Sandra Bullock también se vio obligada a pedirle los papeles del divorcio a su hasta entonces marido, Jesse James, al enterarse de que este le era infiel con una modelo de tatuajes conocida como ‘La explosiva’.

Todo esto no hace más que recordarnos que este domingo, Javier Bardem podría subirse al escenario del teatro Kodak a recoger su segundo hombrecillo dorado. Después de casarse en secreto este verano con Penélope Cruz, haberse convertido en papá hace muy poquito y haberles dedicado su Goya a los dos amores de su vida: “A mi mujer y a mi hijo por despertarme todos los días el corazón y la sonrisa”, todo apunta a que la maldición de los Oscar podría cernirse sobre el actor canario. Cumple todos los requisitos necesarios.