Obama le apuntó a Putin por el hackeo y prometió represalias contra el Kremlin

¿Acaso Vladimir Putin ayudó a ganar a Donald Trump? Así lo sostiene la dirigencia demócrata, con Barack Obama y Hillary Clinton a la cabeza, que acusaron directamente al Kremlin de haber orquestado ataques informáticos que favorecieron al magnate para obtener el mando de la primera potencia mundial.
Obama hizo suyas las denuncias que circulaban sobre presuntos ciberataques de hackers al servicio del Kremlin y advirtió que su gobierno tomará medidas contra Moscú, cuyo alcance no precisó. La acusación suscitó una airada respuesta de Rusia y del mismo Trump, que criticó a los demócratas por reaccionar a destiempo y sin pruebas a mano.

Volvió a cargar las tintas en una esperada conferencia de prensa, donde señaló que “en base a los datos de inteligencia” sabía que Rusia intervino para influir en las elecciones, un reclamo que le expresó a Putin durante la cumbre del G-20 en septiembre pasado. “Pocas cosas pasan en Rusia sin la aprobación de Vladimir Putin. Esta es una operación muy jerárquica. No hay mucho debate democrático”, insistió.
Hillary secundó la denuncia de Obama, con el matiz de que el presidente ruso tenía un “reclamo personal” hacia ella, y que esa fue la razón por la que decidió intervenir la seguridad informática de su partido en favor del candidato republicano.
Los ciberataques habrían sido una venganza por las protestas que siguieron tras la acusación que ella hizo en 2011 de que las elecciones parlamentarias de Rusia fueron fraudulentas.

La Casa Blanca reforzó durante todo el día de ayer las críticas que habían lanzado las principales espadas demócratas. Según el vocero presidencial, Josh Earnest, “sólo funcionarios rusos del más alto nivel pudieron haber autorizado esas actividades”. Y el asesor de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, dijo que fue Putin quien coordinó el hackeo. “No creo que en el gobierno ruso ocurran cosas de este nivel sin que Vladimir Putin lo sepa”, disparó.

“Si Rusia u otra entidad realizaban ataques informáticos, ¿por qué la Casa Blanca esperó tanto tiempo para reaccionar? ¿Por qué sólo se quejaron después de que Hillary perdió?”, contraatacó Trump, que asumirá el 20 de enero próximo.
Las denuncias sincronizadas de Obama y sus funcionarios se sustentan en informes de seguridad que se rastrean a mediados de este año. El 7 de octubre pasado, a un mes de las elecciones, las 17 agencias norteamericanas de información concluyeron que la piratería venía desde Rusia. Uno de los blancos más perjudicados habría sido el jefe de campaña de Hillary, John Podesta, de quien se divulgaban diariamente correos de su cuenta de e-mail.

Para las agencias de seguridad, entre ellas la CIA y el FBI, con la filtración de las comunicaciones demócratas, Rusia quería aumentar las posibilidades de que Trump obtuviera la presidencia de Estados Unidos. Por lo demás, Obama afirmó durante la conferencia de prensa de ayer que no hubo manipulación de los sistemas de votación en sí.
A la pregunta de Trump sobre la demora de Obama en asentar su acusación, fuentes del gobierno señalaron a la cadena NBC que en su momento la Casa Blanca no respondió de manera más contundente porque estaba convencida de la victoria de Hillary y no quería arriesgarse a un enfrentamiento con Moscú.

Más allá de las denuncias de diversa intensidad, hasta el momento Washington no produjo pruebas de los ataques, una brecha argumental que el Kremlin explotó para desacreditar la conspiración. “Esos absurdos no se basan en ningún fundamento. O bien hay que dejar de hablar o bien hay que aportar pruebas”, dijo el vocero del gobierno ruso, Dimitri Peskov.