Obama lanza la reforma migratoria, pero elude fijar un calendario

Vuelve a poner la presión en la oposición republicana para buscar una solución a los 11 millones de irregulares

Después de reformar la sanidad y el sector financiero, llega la hora de la otra gran ley pendiente en EE.UU. Barack Obama dio el pistoletazo de salida de la nueva batalla que emprende: la reforma migratoria. El presidente dijo que está listo para acometer esa reforma, aunque no aportó ninguna fecha concreta.

En un discurso en la Universidad Americana de Washington televisado por todas las grandes cadenas, el presidente resaltó que EE.UU. necesita una reforma migratoria “por razones económicas, pero también morales”. Y añadió que para hacerla necesita el apoyo de los republicanos, por una “cuestión matemática y política”. La primera de esas razones es evidente, no tiene votos suficientes para aprobarla.

En su referencia a los conservadores recordó a aquellos que hicieron un “valiente esfuerzo” para acometer esa ley, entre ellos, dijo, “mi predecesor, el presidente George W. Bush”, que vio fracasar su reforma en el Congreso en el 2006 y el 2007 por diferencias en las filas de su partido.

Promesa electoral

A cuatro meses de las elecciones al Congreso, Obama relanza así una promesa electoral que le reclama el electorado hispano desde hace tiempo, y que podría pasarle factura en las urnas. Un voto que le dio la Casa Blanca.

El inquilino de la Casa Blanca aludió a la ley aprobada en Arizona que criminaliza a los inmigrantes irregulares diciendo que “viola los derechos de los ciudadanos”. Pero a pesar de esas palabras no aclaró si su Gobierno finalmente la denunciará ante los tribunales.

También afirmó que es imposible “reagrupar y deportar a once millones de personas”, que es el número de sin papeles que se calcula que viven en Estados Unidos pero añadió que tampoco es posible una amnistía para todos. Señaló que deben encontrar un punto intermedio en la nueva ley. Recordó que su país fue construido por inmigrantes y que ha sido históricamente un lugar de acogida. E hizo un repaso a sus decisiones para aumentar el control en la frontera con México que, según él, son el mayor esfuerzo realizado nunca en EE.UU. en ese sentido. Pero también recordó a aquellos que esperan blindar ese paso antes de acometer la reforma que eso no es posible.

El proyecto de reforma de Obama contempla multar a las personas que residen de forma ilegal antes de permitirles iniciar los trámites para conseguir la ciudadanía. Y también aseguró que esas personas tendrán derechos, pero también deberes, entre ellos el de pagar impuestos y el de aprender inglés.

Recordando a Emma Lazarus, la poeta y emigrante que promovió la colocación de la Estatua de la Libertad en el puerto de Nueva York, Obama se mostró dispuesto a llevar ahora esa antorcha aunque no aclaró cómo ni, sobre todo, cuándo. Ni un solo indicio de calendario para desbloquear las negociaciones con los republicanos.

Las reacciones al discurso de las asociaciones de defensa de los inmigrantes fueron positivas, pero, a la vez, reclamaron “compromisos concretos”, tanto a la Casa Blanca como al Congreso. Los republicanos volvieron a afirmar que antes de acometer una reforma hay que garantizar la seguridad de la frontera con México. “No digo que este Gobierno no esté haciendo mucho en la frontera, pero no es suficiente”, dijo el senador republicano Jon Kyl.