Monseñor Romero vive a 30 años de su asesinato

Las actividades en honor al martirio de monseñor Romero se iniciaron en la Plaza de las Américas, y observando la presencia del mandatario Salvadoreño Mauricio Funes, mientras que en catedral y plaza Barrios miles asistieron a la misa celebrada por la noche.

Miles de jóvenes, adultos y religiosos participaron en distintas actividades con farolitos iluminando el camino hacia la Catedral Metropolitana, de San Salvador, para rogar por la beatificación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, conocido como “San Romero de América” y para recordar su muerte.

Al acto realizado en el monumento Salvador del mundo se hizo presente el presidente Funes quien acompaño algunas cuadras la peregrinación.

En su intervención Funes manifestó que el 24 de marzo es una fecha importante donde se conmemora el martirio de monseñor Romero, también, que uno de los grandes errores históricos cometidos por los gobiernos anteriores es de guardar silencio sobre el asesinato de Monseñor Romero.

Asimismo dijo que la culturará salvadoreña ha ignorado por 30 años “la palabra profética de Monseñor Romero” “ahora mi presidencia esta enmendando ese error histórico haciendo un reconocimiento público al legado de Monseñor”

También anuncio que para el próximo 24 de marzo inaugurarán en el aeropuerto internacional de comalapa un mural de 12 metros que recogerá diferentes momentos de la vida de monseñor.

En noviembre pasado, el Gobierno del presidente Mauricio Funes, reconoció públicamente la responsabilidad del Estado en el caso de Romero y prometió cumplir “de buena fe y en la medida de sus posibilidades” las recomendaciones de la CIDH.

En la plaza Barrios, frente a catedral miles de feligreses portaban pancartas alusivas a Romero. Pobladores de todas partes del país llegaron para visitar la tumba del religioso y participar en los actos religiosos y culturales.

En la catedral se realizó la misa que fue presidida por el obispo auxiliar de Guatemala, Gustavo Rodolfo Mendoza.

Oscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 de un balazo en el pecho en momentos en que oficiaba una misa en capilla Divina Providencia ubicada en un hospital para enfermos de cáncer en San Salvador.