Michelettistas marchan contra Zelaya mientras OEA prepara misión a Honduras

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Los partidarios del régimen de facto hondureño marcharán contra el depuesto mandatario Manuel Zelaya, quien continúa refugiado en la embajada brasileña en Tegucigalpa, mientras la OEA busca ayudar a solucionar la crisis con una nueva misión.

Los hondureños intentaban retomar sus actividades cotidianas, tras el levantamiento del toque de queda que regía desde el lunes, cuando Zelaya sorpresivamente retornó al país y se refugió en la legación de Brasil, exigiendo ser restituido en el poder.

La comunidad internacional hará un nuevo esfuerzo de mediación en Honduras, enviando una misión de la OEA y regresando a los embajadores retirados, luego de que Zelaya dijera querer dialogar “en forma personal” con el presidente de facto Roberto Micheletti.

Se espera que una delegación de cancilleres y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, lleguen a Honduras este fin de semana para explorar las posibilidades de una solución negociada al conflicto.

Además, regresarán a Honduras los embajadores retirados tras el golpe de Estado del 28 de junio, anunció Insulza.

El gobierno de facto llamó a la población para que retornara a sus lugares de trabajo y de estudio luego de que terminara el toque de queda, y dijo que la Policía y el Ejército garantizarían la seguridad en las calles.

En la capital, los automóviles volvieron a circular, se restableció el servicio de autobuses y los supermercados, bancos y oficinas públicas abrieron sus puertas.

Los aeropuertos del país, que también permanecían cerrados desde el lunes, fueron reabiertos para los vuelos locales e internacionales, según informó la Presidencia de facto en un comunicado.

“Gracias a Dios lo quitaron” el toque de queda, porque “aquí el más afectado es el pueblo, cierran los comercios, la gente no puede circular. Ya es hora de que se solucione esto”, dijo Kenya, una estudiante de 21 años mientras se dirigía a sus clases en la universidad.

“El país ha caído en la anarquía y tiene que haber una solución, tengo esperanza de que (el gobierno de facto) va a ir cediendo por las presiones internacionales”, comentó Marta, una médica pensionada de 68 años, quien también celebró la suspensión del toque de queda.

Pese a la relativa normalidad recobrada por la capital y otras ciudades, la tensión persistía en torno a la permanencia de Zelaya en la embajada de Brasil y por rumores de un inminente asalto militar a la sede diplomática, pese a que el régimen de facto ha descartado tal posibilidad.

Centenares de soldados y policías antimotines fuertemente armados mantienen cercada la embajada, situada en una céntrica zona de Tegucigalpa, donde Zelaya permanece junto a decenas de seguidores y algunos miembros de su familia.

La Cancillería del régimen de facto ha asegurado que no será irrespetada la inmunidad de la sede diplomática brasileña y afirmó que la presencia militar sólo tiene el objetivo de evitar disturbios en el sector.

Dos zelayistas han muerto en disturbios desde que retornó Zelaya al país, dijo la Policía.