Los perdedores de los Oscar: el noble arte de la sonrisa forzada

¿Quién se acuerda de los perdedores? Valor de ley, Biutiful, 127 horas, Javier Bardem… e incluso La Red Social. Para algunos la gran noche de Hollywood acabó con un sabor amargo que los más expertos en estas lides, como Jeff Bridges, supieron enjuagarse en las fiestas y bailes que siguieron a la gala.

Si hablamos de perdedores únicamente con las cifras en la mano el título de loser de la noche es sin duda alguna para Valor de Ley. El western de los hermanos Coen fue literalmente ninguneado por los Académicos: estaba nominado a diez Oscar y se fue de vacío.

Una debacle tal no se vivía en Hollywood desde que en 2003 Gangs of New York de Scorsese igualó esta nefasta marca. Entre los miembros menos afortunados de Valor de ley estuvo el director de fotografía Roger Deakins, que aspiraba a su primer Oscar por novena vez. Fue vencido por Wally Pfister por Origen. Otro año será… o no.

BRIDGES, UN CANGURO FELIZ

Mucho más feliz, pese a la derrota, estaba el protagonista de la cinta Jeff Bridges, ganador el año pasado como mejor actor por Crazy Heart, que entró a la gala como salió: con una enorme sonrisa en la boca.

El veterano actor tenía claro que este año la estatuilla era para Colin Firth y ocupó su tiempo en dedicar atenciones y hacer monerías junto a su compañera de reparto, la niña Hailee Steinfeld, que también estaba nominada. Su premio fue para la malhablada Melissa Leo y seguro que la jovencísima interprete está mucho menos acostumbrada que el bueno de Jeff a este tipo de decepciones.

Hubo otras películas con varias nominaciones importantes que también se fueron de vacío. Fue el caso de 127 horas, con seis candidaturas, y de Los chicos están bien y Winters Bone, con cuatro cada una.

Pero a nadie escapa que la gran derrotada de la noche fue La Red Social, que partía como gran favorita y gran rival de El Discurso del Rey. La cinta sobre la creación de Facebook se llevó el gato al agua en los Globos de Oro, pero sucumbió ante el drama monárquico en la noche de los Oscar.

LOS GLOBOS FLAQUEAN

Es la sexta vez en siete años, que la que fue elegida mejor película dramática por parte de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood no ganó el premio correspondiente a la mejor película en los Premios de la Academia.

El discurso del rey acabó con cuatro estatuillas de las 12 a las que aspiraba: mejor película, director, actor y guión original. No todo fue perder para La Red Social que se alzó con tres premios: Mejor guión adaptado (Aaron Sorkin) Mejor banda sonora (Trent Reznor, Atticus Ross) y Mejor sonido (Ren Klyce, David Parker, Michael Semanick).

En el apartado interpretativo, es especialmente sangrante el caso de la protagonista Los chicos están bien, Annette Bening. La veterana actriz se quedó sin Oscar por cuarta vez en favor de la gran favorita, Natalie Portman, por su magistral trabajo en Cisne negro.

En lo que al cine patrio se refiere, Javier Bardem se quedó sin el Oscar a mejor actor protagonista en la que es ya su segunda nominación. En el año 2000 el actor fue candidato por su papel del poeta cubano Reinaldo Arenas en Antes de que anochezca, dirigida por Julian Schnabel.

En todo caso el actor español tenía motivos para sonreír, Bardem ya obtuvo en 2007 el Oscar al mejor actor de reparto por No es país para viejos, de los hermanos Coen y además apareció en la gala de la mano de su esposa Penélope Cruz en la que fue la primera aparición pública de la pareja tras ser padres.