La erupción del volcán bajo vigilancia en Islandia

La erupción de un volcán en Islandia, que originó un caos sin precedente en el tráfico aéreo internacional, se encontraba bajo estrecha vigilancia.

Unas 800 personas que vivían cerca del glaciar Eyjafjallajokull, a 150 km al este de Reykjavik, en donde se encuentra el volcán, fueron evacuados brevemente por el riesgo de la llegada de una “ola” provocada por las inundaciones tras el derretimiento del glaciar.

El volcán, situado debajo del glaciar, que desprende gigantescas columnas de humo desde que entró en erupción explosiva pasado 14 de abril, no parece calmarse, según los expertos.

“La amplitud de la erupción oscila, aumenta, y luego decrece. Pero en su conjunto, mantiene la misma intensidad que ayer”, subraya Pall Einarsson, profesor de geología de la Universidad de Islandia.

“Debemos esperarnos a que raudales de agua surjan nuevamente del volcán sin aviso, y por lo tanto la gente se tiene que preparar en consecuencia”, advirtió.

En Islandia, en donde los aeropuertos permanecen, ironía de la catástrofe, abiertos gracias a vientos favorables, las perturbaciones podrían continuar durante varios meses.

“La última vez que este volcán entró en erupción (en los años 1820), ésta se mantuvo durante 14 o 15 meses”, señala Thorkelsson.

En lo inmediato, “debimos cerrar las carreteras por las cenizas, a pesar de que la capa depositada no sea muy gruesa”, explicó agregando que las cenizas son menos peligrosas para los hombres, a diferencia de los animales “ya que se depositan en el agua que beben y la hierba que comen”.

Hasta ahora no se han registrado víctimas. Los geólogos, además de vigilar las nubes de ceniza y las inundaciones, custodian con atención la actividad volcánica en el conjunto de la zona.

La erupción de lava el mes pasado en otro volcán, el Fimmvorduhals situado cerca del glaciar, la primera en la región desde 1823 y la primera en Islandia desde 2004, terminó el martes, justo antes de la nueva erupción.

Los expertos advirtieron que las erupciones en el sector del glaciar tienen tendencia a despertar el Katla, un volcán más grande y más agresivo a unos kilómetros de allí, sin actividad detectada desde 1918.

Aunque no se detectó ningún signo de actividad en el Katla, sus erupciones se producen a menudo uno o dos años después que las del Eyjafjallajokull.

“La erupción actual evacúa la presión del volcán”, subraya Pall Einarsson, que juzga el riesgo de una nueva erupción limitada en lo inmediato.