Israel tiene mucho que perder si se rompen las relaciones con Turquía

Israel tiene más que perder que Turquía si Ankara cumple su amenaza de romper las relaciones bilaterales, por no recibir disculpas del gobierno de Benjamin Netanyahu por el asalto a la flotilla de ayuda a Gaza, en el que murieron nueve ciudadanos turcos, dijeron analistas.

“En esta prueba de fuerza, Israel tiene más que perder que Turquía, que es miembro de la OTAN y mantiene vínculos más estrechos con el mundo musulmán. Puede prescindir más fácilmente de nosotros, que somos un pequeño país aislado en la región”, destaca Ofra Bengio, especialistas en relaciones israelo-turcas.

Este lunes, Turquía anunció el cierre de su espacio aéreo a los vuelos militares israelíes, en represalia por el asalto al ferry “Mavi Marmara”, integrante de la flotilla de ayuda a Gaza, en el que murieron nueve ciudadanos turcos. Ankara amenazó con romper las relaciones si Israel no pide disculpas, y exige compensaciones para las familias de las víctimas.

El gobierno hebreo reaccionó rápido diciendo precisamente que “no se disculpará jamás por tener que defender a sus ciudadanos”.

“Estamos ante dos gobiernos muy ideológicos”, dice Bengio, profesora en la universidad de Tel Aviv. “Los turcos han presentado demandas exageradas, y los israelíes deberían haber mostrado una mayor flexibilidad”, añade Ofra Bengio, que ve “muy difícil alcanzar un compromiso”.

Concretamente, el ámbito en el que Israel podría salir perdiendo más es el de la cooperación militar.

Ambos países, antaño aliados estratégicos, firmaron un acuerdo bilateral en 1996, pese a la indignación de los países árabes y de Irán. Ese acuerdo ha permitido a Israel multiplicar las ventas de armas y los contratos de mantenimiento de equipos con el ejército turco.

Varias empresas israelíes fueron así encargadas de modernizar un centenar de cazas F-4 y F-5 turcos. Israel también ha vendido a Turquía misiles y equipamiento electrónico, le ha suministrado drones y material de vigilancia y le ha modernizado 170 tanques de tipo M60.

Por su parte, Turquía ofreció a la aviación israelí, limitada en sus ejercicios, entrenarse en la gigantesca meseta de Anatolia en el marco de maniobras conjuntas.

“En cuanto a abrir el espacio aéreo turco a aviones israelíes para bombardear las instalaciones nucleares de Irán, estaba descartado, incluso cuando los dos países se llevaban mejor”, matiza Dorothée Schmid, especialista de Turquía en el IFRI (Instituto Francés de Relaciones Internacionales).

Para Bengio, “sólo Estados Unidos puede y debe intentar una reconciliación entre estos dos importantes aliados de Washington”.

Para Zvi Elpeleg, ex embajador israelí en Turquía, “Israel está pagando el precio del rechazo de Europa de integrar a Turquía. Los turcos pensaron durante mucho tiempo que Israel era una vía para influir en Bruselas. Pero ya no se lo creen”.

Un análisis compartido por un alto diplomático israelí: “Desgraciadamente, Turquía está cambiando de rumbo, intentando despertar el viejo sueño de un retorno al Imperio otomano, y todo en detrimento de Israel, que le sirve de cabeza de turco”.

En el frente económico, Dany Catarivas, encargado de las relaciones internacionales de la patronal israelí, asegura que los contactos entre empresarios privados de ambos países se mantienen.

“De ambas partes, los patrones están de acuerdo en no mezclar la política y los negocios, y en no perjudicar unos intercambios que ascienden a cerca de 3.000 millones de dólares anuales”, destaca.