Obama reconoce fallos de seguridad “inaceptables”
“La información de inteligencia no fue debidamente analizada. Esto no es aceptable y no lo toleraré”, advirtió.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reconoció que el reciente atentado fallido contra una aerolínea estadounidense el Día de Navidad ha dejado al descubierto fallos “inaceptables” de inteligencia y anunció reformas inmediatas. “Afrontamos un desafío de extrema urgencia”, indicó Obama tras reunirse con miembros de su Gabinete y su equipo de seguridad nacional, a lo que añadió que lo ocurrido el Día de Navidad pone de manifiesto que “Al Qaida y sus aliados extremistas no se detendrán ante nada en su esfuerzo de matar estadounidenses”.
El mandatario apuntó que los sistemas de seguridad fallaron de forma “potencialmente desastrosa” al permitir que un joven nigeriano de 23 años, Umar Farouk Abdulmutallab, abordase una aerolínea estadounidense con explosivos en su ropa interior.
Pudo evitarse
Obama insistió en que la comunidad de inteligencia tenía suficiente información para haber detectado y “potencialmente” desarticulado el atentado fallido. “Pero la comunidad de inteligencia fracasó a la hora de conectar todos los datos, lo que habría colocado al sospechoso en la lista de personas a las que no se permite volar”, subrayó el presidente.
“Aceptaré que la información de inteligencia es por naturaleza imperfecta, pero está cada vez más claro que la información de inteligencia no fue debidamente analizada o calibrada. Eso no es aceptable y no lo toleraré”, concluyó. El nombre de Abdulmutallab estaba en una lista que incluye a unos 550.000 sospechosos de terrorismo, pero no en una lista que hubiera permitido que se le sometiese a escrutinio adicional o que le hubiera impedido volar.
Obama encargó, tras el incidente, dos revisiones paralelas. La primera, de la que se encarga la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, evalúa los sistemas de detección en los aeropuertos y los cambios necesarios para una mayor efectividad. La segunda, capitaneada por el asesor en temas contraterroristas de Obama, John Breenan, trata de determinar cómo pueden funcionar mejor las listas de vigilancia terrorista. “Esta revisión en marcha sigue revelando más fallos humanos y sistémicos que casi cuestan la vida a 300 personas”, afirmó Obama.
Por su parte, la Casa Blanca anunció que ha decidido suspender el envío de prisioneros de Guantánamo a Yemen a raíz del fallido atentado de Navidad, cuyo autor, al parecer, dijo que Al Qaida le ayudó a planificarlo. “Aunque seguimos comprometidos con el cierre de las instalaciones [de Guantánamo], se ha determinado que ahora mismo no es una buena idea hacer ninguna transferencia adicional a Yemen”, dijo Robert Gibbs, el portavoz de la Casa Blanca, en su rueda de prensa diaria.
Varios legisladores demócratas, independientes y republicanos han ejercido presión sobre el presidente para que paralice el envío de prisioneros de Guantánamo a Yemen. Se ha detectado que algunos de los presos liberados han retomado su actividad terrorista tras su regreso al país árabe. Actualmente, hay unos 90 yemeníes en Guantánamo y se preveía que alrededor de la mitad fuesen transferidos a su país de origen.
EE UU decidió reabrir su Embajada en Yemen tras mantenerla cerrada durante dos días. El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, dijo que la embajada ofrece ya todos los servicios consulares habituales.
La prensa norteamericana destacaba a su vez otro asunto relacionado no del todo extraño para el Gobierno de EE UU: confiar el combate terrorista a un Estado que no valora a los integristas como su mayor enemigo. Igual que ocurre en Pakistán o Afganistán, Yemen se enfrenta a graves problemas internos de carácter económico y social. El islamismo, además, es una realidad extendida en el país desde hace largos años y es un actor político.









