Honduras y Venezuela registran importante caída en libertad de prensa

Honduras Coup
La libertad de prensa en Latinoamérica sufrió un considerable descalabro en países como Honduras y Venezuela, que se sitúan a la cola del ranking sobre derechos de información que elabora anualmente la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) y que dio a conocer en París.

En Honduras, que ocupa el puesto 128 en el ranking de RSF, el golpe de Estado contra el gobierno del presidente Manuel Zelaya del 28 de junio de este año mermó considerablemente las libertades de los medios. El organismo con sede en París destacó que el gobierno golpista ha impuesto una política de amordazamiento a aquellos medios de comunicación que no gozan de su favor.

La prensa internacional se vio enfrentada a una estrategia de “silencio”, subraya en su informe RSF.

En lo que a Venezuela respecta (puesto 124), la organización denunció el asesinato de un periodista, lo que apunta a una elevada inseguridad de los reporteros en el país.

Asimismo, RSF incidió en la continua modificación de las reglas por parte del presidente Hugo Chávez, por medio de la cual está expulsando paulatinamente a la prensa crítica del panorama audiovisual venezolano, como ya hizo con las frecuencias de 34 canales y emisoras regionales.

Ese acoso sistemático a los medios críticos con el gobierno chavista ha situado a Venezuela entre los países “peor considerados del continente en materia de libertad de prensa, no muy lejos de Colombia (126) y México (137)”, recalca RSF.

México, inmerso en una guerra contra el narcotráfico, continúa siendo la nación más peligrosa para los reporteros del continente, con 9 periodistas asesinados desde enero del 2009 y 55 desde el año 2000.

En lo que a América central respecta, en El Salvador (puesto 79) los periodistas sufren el hostigamiento de las bandas delicuentes conocidas como las Maras. Este país saltó este año a primera plana tras el asesinato del documentalista francés de origen español Christian Poveda, aunque el ranking se elaboró después de su fatídica muerte a manos de las Maras.

Por su parte, Cuba (170) continúa entre los seis últimos países del ranking, sólo un puesto por delante del férreo régimen militar birmano. RSF considera que la libertad de prensa en este país es “inexistente”. Si la llegada a la presidencia de Raúl Castro en febrero del 2008 había avivado ciertas esperanzas, éstas se desvanecieron pronto.

La ausencia de evolución en Cuba de las libertades de prensa volvió a quedar en evidencia tras el encarcelamiento de dos periodistas, que elevan a 25 la cifra de reporteros detenidos en la isla.

Otro país caribeño como República Dominicana (98) perdió puestos a raíz de “un índice de violencia elevado y de una agravación de los procedimientos abusivos contra los medios de comunicación”, señaló RSF que apuntó también a un retroceso de las libertades de prensa en países como Ecuador (84), con un aumento de agresiones.

Sin embargo, en Bolivia (95), acuciada por una “guerra mediática”, la situación mejoró ligeramente, después de que el gobierno suavizara su relación con la prensa más crítica.

No todo está perdido

Entre los países que han experimentado notables mejorías en lo que al derecho de información atañe, están Paraguay (54) y Haití (57), en los que tradicionalmente los periodistas se hallaban en situación de inseguridad y precariedad.

RSF destacan la “muy buena clasificiación” de Argentina (47) y Uruguay (29) que la organización atribuye al pluralismo y a “la democratización del paisaje mediático, y, a veces, al descenso de algunos abusos de autoridad y otros intentos de censura”. El organismo de control de la libertad de prensa equiparó a estos dos países al nivel de libertades de los países europeos.

En cuanto a Brasil (71), “por fin se ha liberado el 1° de mayo del 2009 de la Ley de prensa heredada de la dictadura militar, y se beneficia de los esfuerzos llevados a cabo por el gobierno de Lula da Silva en materia de acceso a la información”, sostiene RSF que añade, sin embargo, que en la primera potencia latinoamericana persiste la violencia contra los medios, sobre todo en grandes núcleos urbanos y en regiones del norte y noroeste del país, donde sigue habiendo censura.