Europa presiona a Londres para una salida rápida

El Reino Unido no tendrá la posibilidad de negociar las condiciones de su salida de la Unión Europea antes de solicitarla formalmente. Ese fue el mensaje que envió la canciller alemana Angela Merkel junto al presidente francés, François Hollande, y el primer ministro italiano, Matteo Renzi, en Berlín.

“No podemos permitirnos un tira y afloja permanente, porque creo que no sería positivo para la economía británica ni para el resto de los 27 países de la Unión Europea”, declaró Merkel. Aunque dijo “comprender” que el gobierno de Londres quiera “tomarse tiempo para analizar las cosas”, destacó que “no habrá conversaciones informales mientras el Reino Unido no presente un pedido formal” para separarse del bloque. Hollande fue más tajante: “¿Por qué no podemos perder tiempo? Porque nada es peor que la incertidumbre”, dijo.

Los líderes europeos respondieron así tanto a los partidarios del Brexit como al gobierno de Londres, que pretende analizar y negociar los términos de la futura relación con el continente con la esperanza de que sea preferencial, sobre todo en el acceso al mercado común.

Mientras la libra esterlina sigue cayendo, las acciones de bancos como el Deutsche Bank se desploman y los mercados no recuperan la tranquilidad, el ministro británico de Hacienda, George Osborne, salió ayer a asegurar que por ahora no habrá cambios para la libre circulación de personas y mercaderías entre las islas británicas y el continente. Osborne confirmó que el Reino Unido quiere conversar sobre el nuevo tipo de relación con la Unión Europea antes de convocar el ya famoso artículo 50 del tratado de Lisboa para pedir su salida.

Pero lo que Bruselas quiere evitar es justamente dar la idea de que el Brexit no costará nada y los británicos podrán importar o exportar sin aranceles, pero sin aportar a las arcas comunitarias. Se trata de frenar el temido efecto dominó, sobre todo cuando los ultraderechistas de Holanda y Francia ya amenazan con convocar también consultas populares sobre la permanencia o salida de la Unión Europea. “Lo último que debe hacer Europa es pasarse un año discutiendo sobre las negociaciones” (con Gran Bretaña), declaró el italiano Renzi.

En ese contexto, Merkel accedió a debatir en los próximos meses sobre seguridad común y sobre un plan de incentivo al crecimiento y a la creación de empleo juvenil, uno de los problemas más acuciantes del sur de Europa. Pero la canciller se opone a liberar al continente del corsé de la austeridad cuando se avecina la campaña electoral alemana de 2017, en la puede optar a otra reelección. En la cumbre europea que comienza en Bruselas, Merkel podría quedar aislada con su actitud más “comprensiva” hacia Gran Bretaña.