España busca que Zelaya vuelva a Honduras para evitar boicot a la cumbre

El Gobierno español está trabajando para que el ex presidente de Honduras Manuel Zelaya regrese a su país a fin de facilitar la participación en la cumbre UE-América Latina y Caribe de los líderes latinoamericanos que amenazan con no asistir a este evento al no reconocer al mandatario hondureño, Porfirio Lobo.

España cree que aún hay margen para evitar que se haga realidad la advertencia lanzada por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, de que la mayoría de países sudamericanos podría no asistir a la cumbre prevista para el próximo 18 de mayo en Madrid si en ella está Lobo, dijeron fuentes del Gobierno español.

El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero cree que el regreso de Zelaya a Tegucigalpa antes de la cumbre sería visto como un gesto en favor de la reconciliación.

Ese paso, añadieron las fuentes, ayudaría a convencer a los países que no consideran “legítimo” a Lobo por considerar que personifica el continuismo del gobierno de facto emanado del golpe que provocó el derrocamiento de Zelaya el pasado 28 de junio.

Zelaya está exiliado en la República Dominicana desde el pasado 27 de enero con un salvoconducto que Lobo le otorgó después de que asumiera ese día la presidencia del país, al ganar las elecciones celebradas dos meses antes.

La salida de Zelaya puso fin a su encierro en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se refugió tras volver clandestinamente al país cuando fue expulsado a Costa Rica por los militares hondureños.

El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ya aseguró el pasado 8 de abril ante la Comisión de Asuntos Iberoamericanos del Senado que era importante que el presidente derrocado volviese a Honduras con “plenas garantías”.

“Eso sería lo que permitiría, según nos han dicho algunos de los países latinoamericanos que todavía no han normalizado sus relaciones, dar ese nuevo paso, esa nueva actitud a favor del nuevo Gobierno hondureño”, dijo entonces el ministro.

Países como Brasil, Venezuela, Bolivia o Ecuador son reticentes a reconocer a Lobo, lo que sí han hecho Colombia, Perú o Estados Unidos.

Aunque España fue uno de los países que se opuso al golpe en Honduras y al presidente de facto, Roberto Micheletti, finalmente el Gobierno de Zapatero decidió normalizar sus relaciones con Lobo después de las elecciones hondureñas.

El jefe del Ejecutivo español ha invitado ya formalmente a Lobo a participar en la cumbre UE-ALC, propuesta que ha aceptado el mandatario centroamericano.

Según las fuentes, el Gobierno de Rodríguez Zapatero lleva varias semanas intensificando sus gestiones para tratar de convencer a los socios latinoamericanos de que vengan a Madrid y acepten la presencia de Lobo.