El Real Madrid, de nuevo ante el muro de octavos

El Real Madrid se enfrenta al Olympique de Lyon en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, ronda que ha sido su cruz las seis últimas temporadas, ya que no supera la primera eliminatoria del máxima competición europea desde 2004.

Desde el título conquistado en 2002, el Real Madrid ha acumulado un fiasco tras otro, pero cada uno ha sido más doloroso que el anterior, ya que el rival de octavos ha sido mayoritariamente un equipo ante el que eran favoritos.

Eso sucedía también hace un año, cuando el Real Madrid de Pellegrini se enfrentaba al Olympique de Lyon con el factor campo a su favor, y mirando ya con confianza hacia rondas posteriores. El 1-0 encajado en Gerland (su tercera derrota seguida en el feudo galo) torció el gesto de los blancos, que no fueron capaces de remontar, sumando una nueva decepción en ‘su’ competición.

Los octavos de final han sido un muro infranqueable que ha significado una temporada tras otra el fin de un proyecto, pero todos esos varapalos son el mejor aviso de cara a esta campaña, donde la superioridad del Real Madrid vuelve a ser clara, aunque en esta ocasión todos los estamentos del club piden cautela.

En relación con la pasada campaña, además de los fichajes de verano –una vez más numerosos–, existe una novedad clara en el banquillo madridista, la llegada de José Mourinho, el vigente campeón de Europa. De su mano, el Real Madrid ha alcanzado la final de la Copa del Rey y suma por victorias todos los partidos en el Santiago Bernabéu, aunque está a cinco puntos del FC Barcelona en la Liga BBVA, con su único borrón en el Camp Nou.

En Europa no ha perdido ningún partido, siendo el mejor equipo de la fase de grupos, tras ceder sólo un empate en San Siro, pero ahora llega el momento de la verdad, cuando no existe margen de error y cada resultado es decisivo.

Así, los blancos visitan un estadio del que siempre han salido derrotados, con la necesidad de sumar un buen resultado que les permita certificar su pase a cuartos de final en la vuelta en Madrid y que evite que comience el nerviosismo y aparezcan viejos fantasmas.

EL OLYMPIQUE, EN UN BUEN MOMENTO, PERO SIN LISANDRO.

El Olympique de Lyon no es tan fuerte como años atrás, cuando se mostraba intratable en la competición doméstica, pero tampoco el año pasado atravesaba un buen momento y mostró su mejor cara en Europa, alcanzando las semifinales por primera vez en su historia.

Además, han superado la irregularidad de las últimas semanas en el comienzo de año y vienen de sumar dos claras victorias en el derbi ante el St Etienne (1-4) y frente al Nancy (4-0) que les mantienen en la cuarta plaza, pero a sólo cuatro puntos del líder, el Lille.

El equipo de Claude Puel tampoco ha estado muy sólido en la fase de grupos de la competición europea y, tras comenzar con tres victorias, después encajó dos derrotas y un empate, para acabar segundo de grupo, por detrás del Schalke 04.

De todas formas, llevan una buena racha en sus últimos partidos jugados como local en la ‘Champions League’, con siete victorias y sólo una derrota en once encuentros, la encajada en el partido de vuelta de las semifinales de la pasada campaña por 0-3 ante el Bayern Munich.

A su favor cuentan con el hecho de tener todo a ganar –algo que ya les benefició la temporada pasada– y con la mejoría de Yoann Gourcuff, su fichaje estrella del pasado verano, que poco a poco va asentándose en el equipo y el pasado viernes logró el primer gol en el triunfo ante el Nancy.