El gobernador de Zulia apuesta por luchar en las trincheras para frenar a Chávez

La oposición venezolana ha aprendido de sus errores pero debe trabajar en las trincheras para enfrentarse al innegable liderazgo del presidente venezolano, Hugo Chávez, cuyo proyecto provoca cada día más “decepción”, aseguró el gobernador del Estado de Zulia, Pablo Pérez.

Para el líder opositor, representante de esta rica región de cuatro millones de habitantes en la que el chavismo nunca ha podido gobernar, hay un “desgaste” de los votantes del presidente ante las “promesas incumplidas” durante casi 12 años de gobierno.

“Chávez puso su vista en las barriadas, comenzó un discurso dirigido a los pobres y excluidos y toda esa gente vio por fin que alguien le prestaba atención. Pero 12 años después dicen: ‘Me prometiste casa, servicios y empleo. ¿Dónde están?'”, declaró en una entrevista con AFP.

Elegido gobernador hace dos años, Pérez se ha convertido en uno de los líderes opositores más apreciados del país. La clave según él: trabajar para solucionar los problemas de todos.

“Aquí la discusión no es ideológica sino que la gente tenga seguridad, empleo y educación. Es a lo que aspira todo el mundo, vote a quien vote. Yo le tomo la palabra al presidente y quiero el diálogo porque es necesario para la gobernabilidad”, aseguró.

“Pero reprocho a Chávez ese radicalismo que no hace bien ni a él ni al país. La gente vive en una zozobra permanente preguntándose qué dirá Chávez, qué va a anunciar”, agregó.

Pragmático, Pérez asegura que ya está consiguiendo conversar con varios ministros y admite que comparte incluso algunas decisiones de Chávez. Paralelamente, el gobernador reconoce los numerosos errores de la oposición: desde su actitud en el golpe de Estado fallido contra el presidente en 2002 hasta su retirada de las parlamentarias en 2005, lo cual dio paso a un Legislativo totalmente oficialista.

“Pero hemos aprendido de los errores y yo quiero ser parte del cambio en la política en Venezuela, pero de la política con P mayúscula, la que no se ve como ejercicio de poder sino como razón social para atender a la gente”, explicó.

“El presidente tiene un partido fuerte y nosotros somos varios partidos unidos con muchos dirigentes. Por eso la lucha tiene que ser de cada uno en su trinchera. Tenemos que ser como las hormigas”, estimó.

En las legislativas del pasado septiembre la coalición opositora Mesa de la Unidad obtuvo 13 de los 16 escaños de Zulia y según Pérez, ganó en pueblos tradicionalmente chavistas. En total, los detractores de Chávez obtuvieron un 40% de diputados en el Parlamento.

“Ahora no hay que cometer errores ni volver a autoexcluirnos. La gente nos dio esa confianza y por encima de todo tiene que estar el interés general. No debemos cambiar de rumbo”, subrayó.

Pero en un país partido en dos por razones políticas, los obstáculos son muchos. Desde su llegada al Gobierno de Zulia en noviembre de 2008, Pérez calcula haber perdido “entre un 30 y un 35%” de su presupuesto real y varias de sus atribuciones importantes, como son reparar carreteras, mantener el puente que cruza el lago de Maracaibo o sanear las aguas, ahora en manos del Gobierno central.

“El Estado está en deuda con Zulia desde hace 11 años. Desgraciadamente la política pasa por encima del interés colectivo”, lamentó.

Con tono frustrado, el gobernador deplora también la forma en que expropiaron 20.000 hectáreas de haciendas al sur del Lago de Maracaibo el pasado diciembre.

“El método no es el bueno. El Gobierno no dice para qué son esas tierras ni quién las va a ocupar. Y no se están expropiando terrenos baldíos sino tierras muy productivas y eso es una gran contradicción”, consideró.

Pérez critica que el presidente esté ya en campaña para las presidenciales de 2012, cuando aspira a un tercer mandato de seis años y se comporte “un 40% de las veces como jefe de Estado y un 60% como candidato”.

“Pero Venezuela, antes de Chávez era el Titanic: había muchos problemas pero los músicos seguían tocando. Y él recorrió el país pueblo a pueblo antes de las elecciones de 1998 porque la gente así lo pedía. El presidente tiene un gran liderazgo y quien no lo reconozca vive en otro planeta”, concluyó.