El cólera se expande en Haití, ya con 643 muertos y 10.000 hospitalizados

La vertiginosa expansión de la epidemia de cólera en Haití, que ya deja 643 muertos, tendía a agravarse el miércoles debido a las precarias condiciones en que vive su población tras el terremoto del pasado enero, y el número de hospitalizados aumentaba sin pausa.

El ministerio de Salud publicó que el país más pobre de América anunció que la epidemia -sumamente contagiosa- ya provocó 643 muertos y casi 10.000 hospitalizaciones desde sus primeros casos a mediados de octubre. El balance anterior registraba 583 muertos y cerca de 9.000 hospitalizaciones.

En el departamento de Artibonite, en el norte del país, donde está la ciudad de Gonaives, foco del brote, las autoridades precisaron en un comunicado que 46 personas murieron.

Por otro lado el alcalde de Gonaives, Adolphe Jean-François, dijo a la AFP que varios enfermos fallecieron camino al hospital.

La inquietud crece sobre todo en Puerto Príncipe, donde centenas de miles de haitianos duermen en campamentos de refugiados desde el sismo del 12 de enero, que dejó más de 250.000 muertos y 1,5 millones de desplazados.

Las pésimas condiciones de higiene en el campo donde duermen hacinadas familias enteras con niños pequeños hace temer un avance rápido de la epidemia, calificada de asunto de “seguridad nacional” por el director general del ministerio de Salud, Gabriel Thimoté.

En el departamento del Oeste, donde se encuentra Puerto Príncipe, hay al menos 42 muertos, según el ministerio de Salud.

El cólera ya llegó a la capital haitiana, y hasta el momento solo deja un muerto y 115 personas ingresadas en el hospital.

El único deceso de Puerto Príncipe corresponde a una persona del barrio Cité-Soleil, el más pobre de la ciudad. Ocurrió en el hospital Ste-Catherine, donde trabajan profesionales de Médicos Sin Fronteras de Bélgica.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), dependiente de la OMS, manifestó su profunda inquietud por la evolución de la enfermedad en la capital devastada y bajo paupérrimas condiciones sanitarias.

El suelo anegado en varios sectores de los campos de refugiados, tras el reciente paso del huracán Tomas que provocó 21 muertos en el país, acrecienta la amenaza de una rápida expansión de la enfermedad, que se contrae al ingerir agua o alimentos contaminados con la bacteria Vibrio cholerae.

La enfermedad se disemina rápidamente en áreas con tratamientos inadecuados de agua potable y aguas residuales como las provocadas por las inundaciones causadas por Tomas.

Estas inundaciones, así como los nuevos desplazamientos de población generados por el huracán, “multiplican” los riesgos de propagación de la enfermedad, dijo la portavoz de la Oficina de Coordinación de Casos Humanitarios de la ONU (OCHA), Elisabeth Byrs.