EEUU. comenzará en enero expulsión masiva de ilegales latinoamericanos

Según el diario “The Wshington Post”, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se prepara a realizar a partir de enero de 2016 la expulsión masiva de ciudadanos latinoamericanos que ingresaron ilegalmente a su territorio, cruzando la frontera sur.

Citando “fuentes cercanas a la operación”, el influyente periódico estadounidense señala que la campaña sería ejecutada por agentes del servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y comenzaría en enero de 2016.

“Se trataría del primer esfuerzo a gran escala para deportar a las familias que cruzaron la frontera ilegalmente en su huida de la violencia que asola a algunos países de Centroamérica, según indicaron las fuentes”, precisa el informativo.

La publicación destaca que más de 100.000 familias integradas por adultos y menores han cruzado la frontera del soroeste desde 2014, si bien este movimiento migratorio ha recibido menor atención mediática que el de los miles de menores sin compañía que llegaron en el mismo período.

Añade que la operación de ICE se centraría en adultos y menores que ya han recibido su orden de deportación por parte de un juez, según expresaron oficiales encargados de la operación quienes hablaron bajo condición de que se mantuviera su anonimato dado que el plan se encuentra en sue tapa preliminary y no ha recibido la aprobación final del DHS.

Frontera sur con México

El informe firmado por Jerry Markon y David Nakamur, hace además las siguientes precisiones:
Los adultos y los menores serían detenidos por medio de redadas y deportados de inmediato. El número de los deportados estaría en los cientos de personas. Las deportaciones propuestas han sido causa de controversia en la administración del presidente Barack Obama que ha discutido la operación durante meses. El secretario del DHS, Jeh Johnson, favorece la acción, según indicaron quienes conocen el debate interno en la administración Obama. Al parecer, Johnson ha expresado su preocupación por el reciente aumento de inmigración indocumentada en el país.

Expertos dicen que la violencia que provocó el éxodo centroamericano en 2014 se ha recrudecido en fechas recientes, con unos índices de homicidios en El Salvador que ya han alcanzado cifras récord en una generación. La sequía en la región ha sido otro de los factores para esta ola migratoria.

La presión para aumentar las deportaciones ha crecido también debido a una reciente decisión judicial que ordenó al DHS la liberación de familias de los centros de detención.

Aunque Johnson lleva meses expresando públicamente que las familias centroamericanos a las que no se les otorgue asilo deberían ser deportadas, el plan provocará sin duda otra reacción de los grupos proinmigrantes y del activismo latino que han acusado al gobierno de implementar una dura política de detenciones a pesar de que los republicanos acusan a Obama de ser blando en el tema de seguridad fronteriza.
Estas organizaciones no han sido informadas de los planes del gobierno y el miércoles 23 de diciembre expresaron su preocupación. Citaron lo que denominaron como fallas en el procesamiento legal de estas familias y abusos hacia estos inmigrantes muchos de los cuales huyen para salvar su vida de países como El Salvador, Guatemala y Honduras.

“Sería escandaloso que el gobierno someta a estas familias centroamericanas a más medidas de dureza y agresividad”, dijo Gregory Chen, de la American Immigration Lawyers Association. “Esta adminstración nunca ha reconocido la verdad: que estas familias son refugiados que buscan asilo y deben recibir la protección humanitaria que merecen en lugar de ser sometidos a redadas y detenciones. Cuando otros países reciben a más refugiados, Estados Unidos debería avergonzarse de su política de encarcelamientos y tácticas de deportaciones a gran escala”.

Por otra parte, grupos que han pedido mayores rectricciones migratorios han dicho que estas medidas debían haberse producido antes y se mostraron excépticos sobre si las medidas tendrán el impacto necesario para evitar futuras migraciones masivas desde Centro América.

“Lo creeré cuando lo vea”, dijo Mark Krikorian, director ejecutivo del Center for Immigration Studies. “¿De qué porcentaje estamos hablando?… Será una gota en el océano comparado con los números que hemos estado admitiendo en el país. Si se hacen redadas de unas cuantas docenas de familias ilegales y ahí se acaba todo, entonces todo esto no será más que un show… relaciones públicas”.

Marsha Catron, vocera del DHS, no quiso comentar sobre la posible operación de ICE pero apuntó que Johnson “ha dicho de manera consistente de que nuestras fronteras no están abiertas para la inmigración ilegal, y que si las personas vienen al país ilegalmente, no califican para asilo u otro tipo de ayuda, y si pesa sobre ellos una orden final de deportación, entonces serán deportados lo cual es consistente con nuestras leyes y valores”.