Desacuerdos con Alemania, Francia y Turquía retrasan la adopción del concepto estratégico de la OTAN

Las diferencias de París y Berlín sobre la disuasión nuclear y la oposición de Ankara a una aproximación entre la UE y la Alianza se presentan como principales escollos en el arranque de la Cumbre de Lisboa

Los desacuerdos entre Francia y Alemania sobre la disuasión nuclear y su relación con la defensa antimisiles y el de Turquía con respecto a la futura relación entre la Unión Europea y la OTAN son las dos cuestiones que tienen que resolver esta tarde los líderes aliados, reunidos en la cumbre de Lisboa para sellar el nuevo concepto estratégico con el que la Alianza se enfrentará a sus próximos diez años de existencia.

Presidentes y primeros ministros abordarán mañana los planes para entregar a finales de 2014 el grueso de responsabilidad de la seguridad afgana a las fuerzas del presidente Hamid Karzai y también mañana debatirán con el presidente Dmitri Medvédev el acercamiento a Rusia, a la que se ofrecerá participar en el escudo antimisiles cuya construcción debe ser aprobada.

La Alianza quiere un mundo desnuclearizado y trabajará para conseguirlo, en línea con lo expresado hace año y medio en Praga por el presidente Barack Obama. Pero mientras haya armas nucleares, la OTAN seguirá siendo una alianza nuclear, señala el concepto estratégico a debate.

Alemania quisiera enfatizar la vertiente desarmamentista de la OTAN y arguye para ello que la prevista creación de un escudo antisimiles para defender a la población y el territorio europeos permite prescindir de la disuasión nuclear. Francia, que cuenta con una fuerza nuclear propia, se niega en redondo a la disolución de su force de frappe e insiste en que el escudo antimisiles debe ser contemplado sólo como un factor complementario de la disuasión nuclear. Este pulso viene de lejos y ha llegado vivo a Lisboa para que los líderes ayuden a resolverlo. Fuentes aliadas y de ambos países dan por hecho que habrá acuerdo y señalan que la cuestión estriba ahora en encontrar la formulación verbal que acomode las posiciones de París y de Berlín.

Si el desencuentro franco-germano queda reducido a lo verbal, de más calado son las objeciones de Turquía al establecimiento de una relación estratégica entre la UE y la Alianza, que ambas partes desean. Ankara no quiere hacer concesiones al club comunitario, un club que pone toda clase de trabas al ingreso de Turquía como miembro de pleno derecho y no le deja participar en entidades como la Agencia Europea de Defensa.