Cruenta represión deja al menos 157 muertos en Guinea

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Por lo menos 157 personas murieron y 1.253 resultaron heridas en Conakry durante la violenta represión de una manifestación de la oposición por parte de las fuerzas de seguridad, unos hechos duramente criticados por las principales organizaciones internacionales, entre ellas la Unión Africana, la ONU y la Unión Europea.

Se trata de la peor carnicería cometida en un solo día desde hace un cuarto de siglo en este país del oeste de África, dirigido desde su independencia de Francia en 1958 por militares y donde el ejército es regularmente acusado de graves represiones.

“Hemos registrado hasta el momento 157 muertos y 1.253 heridos. Nuestro personal circuló un poco por todo Conakry y en los hospitales pero no pudieron ver todo”, declaró el martes a AFP el responsable de la Organización Guineana de Defensa de los Derechos Humanos, Thierno Maadjou Sow

Las fuerzas de seguridad guineanas dispararon contra una manifestación hostil a la junta militar en el poder, para protestar contra la eventual candidatura a las elecciones presidenciales previstas para enero del jefe de la junta, el capitán Musa Dadis Camara, que llegó al poder hace nueve meses.

Según varias fuentes y testigos, tras el fusilamiento en el estadio, los militares se libraron a verdaderas escenas de barbarie, entre ellas violaciones de las mujeres.

La oposición informó de al menos 128 muertos y una fuente policial habló de 87 personas muertas durante la represión de las decenas de miles de opositores reunidos en el estadio del 28 de septiembre en Conakry.

Los enfrentamientos continúan con al menos un adolescente muerto por los militares, según testigos en Conakry, donde se podían oír tiros esporádicos y donde las fuerzas del orden estaban masivamente desplegadas.

El número de muertos podría ser mayor, según varias fuentes que acusan a los militares de estar retirando los cadáveres para disimular el verdadero balance.

La junta quiere esconder “la magnitud de la masacre”, afirmó la Unión de las fuerzas republicanas (UFR, oposición), según la que los manifestantes cayeron en una trampa al ser encerrados en el estadio.

Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña y las principales organizaciones entre ellas la Unión Africana (UA), la ONU y la Unión Europea, condenaron la masacre y lanzaron un llamado a la calma.

Francia decidió suspender inmediatamente la cooperación militar con Guinea y está examinando su ayuda bilateral, tras la “salvaje y sangrienta” represión de una manifestación en Conakry, según anunció el martes el canciller francés, Bernard Kouchner.

Kouchner anunció igualmente una reunión de la Unión Europea (UE) el miércoles en Bruselas para “examinar medidas complementarias”.

Por su parte, la comisión de la Unión Africana condenó “con firmeza los disparos indiscriminados contra civiles desarmados, que causaron decenas de muertos y numerosos heridos”, además de exigir la “liberación incondicional e inmediata de las personas detenidas”.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, deploró el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes de Guinea y llamó a las fuerzas de seguridad a mostrar contención, indicó el lunes su servicio de prensa.

El jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, condenó el martes el uso de la fuerza en Guinea contra manifestantes de la oposición y reclamó la “liberación inmediata” de los líderes políticos detenidos por la junta en el poder.