Clinton va a Moscú para impulsar la espinosa cuestión del desarme

El nuevo tratado de desarme, que debe reemplazar START 1, firmado en 1991 y que expiró el 5 de diciembre de 2009, es la piedra angular del “relanzamiento” deseado por los presidentes Barack Obama y Dimitri Medvedev, después de años de “paz fría” bajo el gobierno de George W. Bush.

Oficialmente, Clinton viaja a Moscú para asistir a la reunión del Cuarteto para Oriente Medio, pero el tratado START estará en el menú de sus conversaciones con los altos responsables rusos.

Hillary Clinton se declaró “optimista” en cuanto a una pronta conclusión del acuerdo que las delegaciones de Rusia y Estados Unidos negocian en Ginebra desde hace más de seis meses, en una entrevista que la revista rusa The New Times publicó el lunes.

La principal controversia que pesa sobre las negociaciones es el proyecto estadounidense de defensa antimisiles en Europa Oriental, algunos de cuyos elementos Rumania se prepara a albergar, para indignación de Moscú.

El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, ya ha indicado que el nuevo acuerdo deberá establecer en “forma jurídicamente vinculante” la relación “entre las armas ofensivas y defensivas”, en referencia al escudo antimisiles de Washington.

El presidente de la Duma (la cámara baja del Parlamento ruso), Boris Gryzlov, cuyo partido Rusia Unida cuenta con una amplia mayoría, amenazó con que los legisladores no ratifiquen el tratado si no se deja claramente establecido dicho vínculo.

El problema es que Clinton se niega a vincular ambos asuntos. “La mejor manera de avanzar es estudiar cada asunto en forma separada”, declaró a The New Times.

Según el analista militar independiente ruso Pavel Felgenhauer, “el Senado estadounidense no aceptará nunca una cláusula que vincule el desarme y el escudo”.

“Se está buscando una fórmula que convenga a ambas partes”, dijo.

“Estados Unidos quería firmar ese acuerdo rápidamente para mejorar la atmósfera de nuestras relaciones, pero no lo lograron, y finalmente, en lugar de darnos aire, el acuerdo crea problemas”, dijo.

Según el diario norteamericano The New York Times del 9 de marzo, Obama se mostró “frustrado” después de una entrevista telefónica, en febrero, con el presidente Medvedev, al haber sugerido este reconsiderar ciertas cláusulas que Washington consideraba resueltas.

Medvedev y Obama, sin embargo, expresaron, en una conversación realizada el sábado, su “satisfacción por el nivel muy avanzado de los preparativos” del nuevo proyecto de acuerdo.

Ambos habían fijado en julio el objetivo de reducir el número de ojivas nucleares a una cifra que estaría entre 1.500 a 1.675 para cada uno de los ex enemigos de la Guerra Fría, en tanto que el número de vectores capaces de transportarlas debía ser de 500 a 1.100.

Estados Unidos afirma que en la actualidad posee unas 2.200 ojivas nucleares, en contra de unas 3.000 del lado de Rusia.

Durante la visita de Hillary Clinton, ambas partes “tratarán de resolver las diferencias que están pendientes”, dijo Jim Collins, ex embajador norteamericano en Rusia.

“Será un punto de inflexión, ya que el acuerdo es uno de los puntos clave del relanzamiento de las relaciones bilaterales”, dijo.

Según algunos medios de comunicación, Moscú y Washington podrían firmar el documento antes de una cumbre sobre la seguridad nuclear que se realizará en Washington entre el 12 y 13 de abril.

Ucrania, ex república soviética que se halla en el centro de la lucha de influencia entre Moscú y Washington, se ha propuesto para acoger la ceremonia de firma