Calderón y Obama se reúnen en un clima tenso

El encuentro entre el presidente de México y el de Estados Unidos en Washington se da días después del asesinato en el país azteca de un agente de inmigración norteamericano. Además, la lucha contra el tráfico de drogas, el escándalo de WikiLeaks y el reclamo por una política que favorezca más a los inmigrantes latinos también serán los temas más importantes que discutirán los mandatarios.

El presidente mexicano, Felipe Calderón, se reúne con su par norteamericano, Barack Obama, en un momento en que las frustraciones entre los dos países han salido a la luz y la retórica, de cierta forma, ha retrocedido a la década de 1980, cuando los gobiernos de ambos países intercambiaban críticas rutinariamente en temas sobre narcotráfico, lavado de dinero, comercio e inversión. Se trata del quinto encuentro entre Obama y Calderón, cuya agenda en Washington incluye también encuentros con empresarios.

La muerte del agente trajo de nuevo las dudas del gobierno estadounidense sobre la capacidad de México para controlar la violencia, pero al mismo tiempo el país azteca empieza a molestarse por lo que considera una falta de voluntad de Estados Unidos para reducir su demanda de drogas o frenar el flujo de armas, lo que refuerza un conflicto que ha costado más de 34.600 vidas desde que Calderón llegó a la Presidencia en 2006.

“¿En qué tienen que cooperar los estadounidenses? En reducir el consumo de drogas, no lo han reducido. Y dos, en detener el flujo de armas, y no lo han detenido, sino lo han incrementado”, sostuvo Calderón en un comentario inusualmente fuerte una semana antes de esta visita. “Evidentemente la cooperación institucional termina por ser notoriamente insuficiente”.

De acuerdo con funcionarios del gobierno mexicano, la reunión Calderón-Obama fue planeada antes de la muerte de Zapata, y se enfocará en asuntos de economía, cooperación en contra del crimen organizado y en las condiciones de los que se estima son 12 millones de inmigrantes que viven en Estados Unidos.

EL ASESINATO DEL AGENTE DE EE.UU.

La reunión entre los presidentes está marcada por el trago amargo que les dejó el asesinato del agente de inmigración en México. El anuncio de la reunión de los mandatarios había sido dado a conocer por Jay Carney, vocero de la Casa Blanca poco después de que México informara la detención de Julián Zapata, alias “Piolín”, líder de una célula del cártel de ‘Los Zetas’, presunto responsable del ataque contra los dos agentes de la Agencia de Inmigración y control de Aduanas (ICE).

Jaime Zapata resultó muerto el 15 de febrero pasado en un ataque contra la camioneta blindada en la que viajaba con su compañero Víctor Ávila, herido, desde San Luis Potosí (norte) a la Ciudad de México.

Las autoridades mexicanas anunciaron además la detención de Sergio Antonio Mora Cortez, alias “Toto”, quien respondía directamente a Miguel Ángel Treviño Morales, alias “el Z-40”, uno de los líderes del cártel de ‘Los Zetas. También fue arrestado un operador financiero de la organización y ambos están relacionados con el asesinato del agente Zapata, según las autoridades mexicanas.

La muerte del estadounidense causó fuertes reacciones del gobierno de Estados Unidos que en días posteriores respondió con un gran operativo para detener a cientos de personas relacionadas con los cárteles mexicanos.

WIKILEAKS TAMBIÉN GENERA FRICCIONES

Calderón llega a la Casa Blanca luego de haber expresado su irritación por las críticas de la embajada estadounidense, filtradas a través de cables de Wikileaks, sobre la ineficacia y descoordinación de las corporaciones mexicanas en el combate al crimen organizado.

La filtración de documentos redactados por personal de la Embajada de Estados Unidos describen a las fuerzas militares y a las agencias policíacas de México como ineficientes, corruptas, divididas por luchas internas y “dependientes de los Estados Unidos para iniciativas y operaciones”.

“Hay frustraciones crecientes en ambos lados que han afectado el entorno político entre los dos países. Los comentarios del presidente Calderón reflejaron y profundizaron estas divisiones”, dijo Andrew Selee, director del Instituto México del Centro Woodrow Wilson. La visita de Calderón a Washington es una oportunidad para que los dos gobiernos “volteen la página después de las fricciones recientes”, añadió Selee.

REFORMA MIGRATORIA Y ECONOMÍA

La agenda de migración, por su parte, quedará opacada en momentos en los que se ve poco posible que Obama gaste capital político en una reforma migratoria que implicaría una “tortuosa negociación” en el Congreso de su país, pese a la presencia de unos seis millones de mexicanos indocumentados en ese país, explicó la especialista.

El tema de la economía también se encuentra empantanado, tras 17 años de entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio de Norte América (TLCAN), la relación tendría que avanzar hacia una asociación aduanera, que se antoja difícil por las grandes asimetrías económicas que hay entre Estados Unidos y Canadá con México, aseguró Rosas.

LUCHA CONTRA EL TRÁFICO DE DROGAS

La visita del presidente mexicano a Washington coincide con el debate sobre la política antinarcóticos estadounidense en América Latina en los próximos años. El reto de fondo, no solamente para México, sino para Colombia y América Central, son los recortes presupuestarios en Estados Unidos y su impacto en la orientación de los programas antinarcóticos.

En cuanto a la Iniciativa Mérida, México recibirá previsiblemente menos ayuda el año que viene, unos 282 millones de dólares según el borrador de presupuesto del gobierno Obama. México ha recibido ya el grueso de la cooperación en los últimos tres años, en forma de ocho helicópteros Bell.

“El Congreso estadounidense destinó 1.500 millones de dólares desde que Mérida arrancó en el año fiscal 2008”, recordó la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en una comparecencia ante el Congreso. “Para finales de 2011 esperamos haber gastado más de la mitad de esos fondos”, añadió.

Pero la reunión más importante de Calderón podría ser con el nuevo vocero de la Cámara, el republicano John Boehner, de acuerdo a Pamela Starr, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad del Sur de California. Podría ser la mejor oportunidad de México para defender la siguiente fase del plan de ayuda antidrogas de 1.400 millones de dólares de la Iniciativa Mérida.