Britney Spears no quiere que sus hijos sigan sus pasos

Antes de que Sean Preston y Jayden James sigan los pasos de su madre y se dediquen al mundo del espectáculo, Britney está dispuesta a encerrarles en su habitación hasta los 30 años. Parece que la otrora Princesa del Pop está lo suficientemente escarmentada por la vida que ha llevado; o al menos lo suficiente como para evitársela a sus pequeños.

En una entrevista con la edición estadounidense de la revista Cosmopolitan, la cantante confiesa que se siente poderosa cuando está sobre un escenario, que el café y el helado son dos de sus vicios favoritos y que su serie favorita de televisión es Gossip Girl.

Hablando sobre sus dos hijos, Sean Preston, de cuatro años, y Jayden James, de tres, Britney confiesa que le “aterroriza” el momento en el que empiecen a hacer más preguntas de la cuenta y les tenga que explicar cosas como de dónde vienen los niños.

Además, la cantante se confiesa encantada con el momento actual de su vida, después de haber cerrado su gira internacional y dedicándose a disfrutar de sus dos hijos, fruto de su frustrado matrimonio con Kevin Federline.

“Las cosas están muy bien ahora. Estoy pasando mucho tiempo en casa con mis chicos. Acaba de empezar las clases de karate, son súper monos”, señala Britney, que parece estar segura respecto a lo que no quiere para sus hijos.

En este sentido, la cantante, que en 2007 sufrió una crisis personal que la llevó a rehabilitación y a caer en el ojo del huracán mediático por su comportamiento bizarro, dice que siente pánico por que Sean Preston o Jayden James quieran seguir sus pasos.

“Si mis hijos me dijeran que quieren estar en el negocio del espectáculo, les encerraría en sus habitaciones hasta que tuvieran 30 años”, sentencia la cantante.