Bolivia quiere ser potencia en litio pero Morales no tiene una estrategia clara

Bolivia sueña con ser una potencia en el mercado del litio para la creciente industria de los automóviles eléctricos, pero avanza poco porque el presidente Evo Morales no tiene una estrategia clara para lograr ese objetivo, según críticas de analistas y diplomáticos que rechazó el Gobierno.

El proyecto para explotar e industrializar el litio del Salar de Uyuni -el fondo de un antiguo mar disecado en el altiplano andino del suroeste boliviano- comenzó hace dos años, pero aún está en fase experimental, a pesar de que fuentes oficiales reiteran que es el mayor reservorio mundial de ese metal escaso.

Un especialista boliviano en el tema, Juan Carlos Zuleta, declaró a Efe que el retraso para convertir a Bolivia en una potencia en litio se explica porque “no existe una estrategia para la explotación, desarrollo e industrialización del Salar”.

Según cálculos gubernamentales, en esa explanada blanca de diez mil kilómetros cuadrados hay unos 100 millones de toneladas de litio, aunque el Servicio Geológico de Estados Unidos habla de solo nueve millones.

Zuleta y otros analistas expusieron sus críticas después de que Morales alcanzara la semana pasada acuerdos con Corea del Sur -para darle preferencia en el acceso a Uyuni, según fuentes coreanas- y paralelamente con Irán, para que haga una carta geológica de esa reserva mineral y de otras.

Hay “elementos geopolíticos entreverados” en estos pasos de Morales, dice el especialista, que no cree “que a Corea le haya gustado que de pronto los iraníes se encarguen de explorar los recursos del Salar”.

El retraso en el proyecto del Salar fue admitido por las autoridades bolivianas, pero rechazaron las críticas a esas alianzas y aclararon que el convenio con Corea del Sur es solo para investigación científica y no le da preferencias, como sí señaló el Gobierno de Seúl.

Según proyecciones oficiales, en nueve meses Bolivia producirá las primeras 40 toneladas mensuales de carbonato de litio, en una planta piloto, y en tres años más quiere alcanzar las 30.000 anuales, aunque esto depende de una inversión de 450 millones de dólares aún no concretada.

Para Zuleta, entre las razones del retraso también está el hecho de que los gobiernos de Venezuela, Cuba e Irán sean aliados estratégicos de Morales, porque “tienen intereses contrapuestos” a la industrialización del litio, que puede reemplazar al petróleo de los venezolanos e iraníes.

En el caso de Cuba, el litio está desplazando a las baterías de níquel, mineral que posee la isla en grandes reservas.

Lo mismo anotan analistas políticos y diplomáticos europeos y latinoamericanos consultados por Efe en La Paz.

En cambio, el gerente de Recursos Evaporíticos del ministerio de Minería, Luis Alberto Echazú, encargado del proyecto estatal del litio, replicó en entrevista con Efe que sí hay una estrategia.

Al respecto, dijo en términos genéricos que la estrategia “básicamente significa usar los recursos humanos de Bolivia para transformar los recursos naturales, darles el mayor valor agregado posible para el bienestar de la población”.

También rechazó que la alianza de Bolivia con Venezuela e Irán signifique un freno al desarrollo del litio porque, si bien es cierto que reemplazará a la gasolina en el transporte, el petróleo puede ser usado en otras áreas como la petroquímica, apuntó el funcionario.

Compañías de Asia y Europa están a la espera de que Bolivia tome decisiones sobre su asociación con trasnacionales para la fabricación de baterías de litio, resolución que, según Echazú, ocurrirá en 2011, y ya no en 2014, como inicialmente se planeó.