Arzobispo de San Salvador pide a lisiados que se desocupe Catedral

La toma de la catedral ha ocasionado que se suspendan las celebraciones litúrgicas, incluida la Misa por Navidad.

El Arzobispo de San Salvador, Mons. José Luis Escobar, pidió que el grupo de lisiados de guerra que ocupan la catedral desde el 20 de diciembre, abandonen el santuario.

El pasado 20 de diciembre un grupo de miembros de la Asociación de Lisiados y Discapacitados de Guerra Civil (1980–1992), se tomaron las instalaciones de la catedral de San Salvador para exigir al Gobierno que aumente el monto de su pensión y la incorporación al sistema de pensiones de los padres de ex guerrilleros y ex militares fallecidos en el conflicto, así como la mediación de la Iglesia para comenzar las negociaciones.

Ante ello Monseñor Escobar dijo que mientras los manifestantes estén en el templo la Iglesia Católica no será mediadora del conflicto, porque con la toma están siendo agredidos y son parte de la situación conflictiva, “No es que no queramos y que no estemos sensibles al problema, pero de esta manera no podemos ser parte de la negociación”, manifestó.

Presenta carta

Por otra parte Escobar Alas hizo pública una carta firmada por todos los obispos de la Conferencia Episcopal, en la que manifiestan que la toma de la catedral es un “acto sacrílego” y no se justifica, “La toma de un templo vulnera el derecho inalienable de las personas de dar culto a Dios. Exigimos la entrega inmediata de la entrega de la Catedral y pedimos que nunca más se repita este hecho”, dijo el arzobispo.

El prelado considera que no es necesario pedir la intervención de la Policía Nacional Civil para desalojar la Catedral, y apeló a la conciencia de los dirigentes que están al frente de la toma del templo, pues lejos de los objetivos que buscan con la acción, afectan a los fieles y a la realización de todas las actividades de la institución.

Escobar Alas expresó que la Iglesia se solidariza con los pobres y el diálogo para lograr la armonía social, asimismo agregó que se conmueve con la situación de los lisiados de guerra y de los padres y madres que perdieron a sus hijos en el conflicto armado, por lo que consideran que el Gobierno del presidente Funes debe abrir una mesa de negociación para encontrar soluciones justas.