Al rescate de nuestras raíces ancestrales

En El Salvador se identifica la existencia de 7 pueblos originarios: Los Ulúas, Los Lencas, Los Cacaopera, los Chortís, los Nonualcos, los Nahua-Pipil y los Pocomanes.
Sus representantes, miembros de la Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas, han iniciado un proceso para recuperar su organización social e impulsar la cultura ancestral.
“El esfuerzo de nosotros es histórico, hemos tomado la herencia que nos han dejado nuestros antepasados y la hemos asumido nosotros, como herederos ancestrales. Estamos en la lucha por la sobrevivencia de nuestros pueblos. Queremos que las próximas generaciones no desconozcan sus raíces ancestrales”, afirma Abel Bernal, representante de la Coordinadora.

Para garantizar la herencia que el pueblo debería asumir como ancestral han comenzado, asegura Bernal, por tratar de que todos los actores de la sociedad salvadoreña les brinden la atención necesaria que requieren los pueblos originarios para salir adelante y preservar su cultura.

Captar la atención y por consiguiente el apoyo que requieren no resulta fácil, pero no es un obstáculo que les impida continuar con sus objetivos. Es así que han iniciado con medidas para fortalecer su organización social.

“Pensamos que se debe fomentar el autogobierno, la organización social indígena para luego luchar por la devolución de las tierras ancestrales y recuperar la soberanía productiva y alimentaria”, plantea Amado Ramos, quien también es representante de la Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas.

Esto significa de acuerdo con Ramos “que en cada territorio nos volvemos a organizar en consejos ancestrales para tener la capacidad de control del territorio y con eso vamos al siguiente paso que es exigir que devuelvan las tierras a los territorios indígenas, a los consejos de organizaciones indígenas que se están consolidando. Se lo hemos planteado al ISTA- Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria-“.

El Consejo o “Kalpul”, explica, está conformado por 4 ancianos y 8 consejeros (lo que serían tipo asesores). La estructura más grande es el “Gran Kalpul”, que es una especie de asamblea. Esta última es precisamente la que los representantes de los pueblos indígenas están impulsando. Forman partes de las gobernanzas ancestrales.

Producto de ese esfuerzo, se han constituido tres gobernanzas: Metapán en el sitio Ramsar, que incluye la representación de todas las comunidades ubicadas alrededor del Lago de Güija; la segunda en el municipio de Santa Ana y la tercera se ha conformado en Nahuizalco.

Trabajo Decente y organización indígena

Este es un esfuerzo conjunto que se desarrolla con apoyo de la Escuela para el Trabajo Decente, el Instituto para un Nuevo El Salvador (INELSA) y las organizaciones de pueblos originarios.
El programa de apoyo incluye jornadas de capacitación sobre el Derecho al Trabajo Decente y módulos de cocina ancestral, dirigidas a mujeres y jóvenes indígenas.
Amado Flores indica que se busca “abarcar a todos los miembros de la familia y a las comunidades para fortalecer la organización y la recuperación de la organización social indígena”.

La tierra y la sobrevivencia de los pobladores indígenas

Abel Bernal explica que la falta de tierra y el impacto del cambio climático afectan directamente a la población indígena, debido a que no puede cosechar todo lo que siembra “Con el cambio climático llegan plagas que no son atendidas, estas afectan por ejemplo a la yuca y al maíz que se siembra en la costa. Aparte que sembramos en pequeños pedazos de barranco en la calle, en algunos solarcitos. En el caso de la pesca artesanal que hacemos en La Unión, San Miguel, La Paz y parte de Sonsonate, no es cierto que sea opción para la vida. Hoy vamos cinco veces a buscar pescado en el mar y se invierte mucho y no se obtiene mucho. Lo que tiene que ver con la alimentación diaria de la gente, está amenazado y nadie hace una gestión en nombre de lo que está sucediendo. Lo único que hace nuestra gente en estos municipios es vender semilla de marañón levantándose en horas de la madrugada, pero para tener una vida estable, una comida segura, un territorio seguro donde podamos asegurar heredarle el conocimiento cultura ancestral a nuestro pueblo no podemos, no hay”.