“Nunca había tenido un personaje que durara tantos años”- (entrevista con Tony Dalton / Fernando Rovzar)

¿A lo largo de estos años, que les dejó a ustedes la serie?

Fernando Rovzar: Mi hermano Billy, Tony y yo empezamos esto juntos y recuerdo que teníamos el sueño de ese logo de HBO que aparece al principio de las series, y pensar en contribuir a eso y tener una serie que empiece con ese mismo logo es un sueño que hoy de alguna manera no es menos pesado por haberlo vivido ya durante siete años, sigue siendo una gran responsabilidad.

 

Cuando hicimos la cuarta temporada hicimos cuentas y entendí que como director trabajé con más de 320 actores; no hay mejor escuela que esa, además de trabajar con excelentes guiones de Walter y Marcelo Slavich, con un gran elenco, con un equipo de producción que siempre vino a tratar de mejorar lo que hacíamos en México y mejorar la expectativa que HBO tenía de nosotros.

 

Cuando llega el momento del Emmy se nos quitó mucho la presión de Sr. Ávila y nos permitió concentrarnos en la temporada final para hacerle una gran despedida haciéndole un poco homenaje a lo que veníamos viviendo. Para quienes vieron todas las temporadas, verán que la cuarta es por mucho, la mejor.

 

Tony, como protagónico y como director, ¿qué peso cargaban al ser la segunda serie con más rating de HBO en México?

Tony Dalton: Ese tipo de cosas son increíbles y las agradezco, pero en el caso mío no es algo que tienes como pensado, más bien es como los caballos de carrera que les ponen unos blinders a los lados para que no vean a los demás y no se vayan a caer; es eso, concéntrate en tu trabajo y no pienses en cosas externas como si tiene mucha audiencia o si va a gustar. Ser honesto con el trabajo, hacerlo lo mejor posible, que tenga calidad, que se tome su tiempo; todo lo demás es algo que pasa por consecuencia de estar siempre enfocados.

 

Recuerdo cuando Fer (Rovzar) y yo empezamos a trabajar en esto, nos dimos cuenta de que teníamos una oportunidad de oro en nuestras manos, teníamos una serie de HBO que él estaba dirigiendo y yo protagonizando, que o iba a ser algo muy bueno o la íbamos a cagar, y no podíamos permitir que saliera mal porque es una oportunidad de oro que no se da mucho en la vida.

 

Roberto Ávila es un personaje sumamente oscuro. Tony, ¿ha cambiado algo en ti haberlo interpretado? ¿te hizo evolucionar como actor?

TD: Me gustaría pensar que de todos los personajes que uno hace en su carrera uno se lleva un pedacito, y viceversa, tú le das algo al personaje. Son tantos años que es imposible decir que esta serie no cambió mi vida.

 

Nunca había tenido un personaje que durara tantos años, normalmente eso no se da, que un actor sea el mismo personaje durante seis años, así que mantenerlo durante todo este tiempo, guardar ciertas cosas y no adelantarte, tener una claridad emocional de hacia dónde va el personaje… ese tipo de cosas se volvieron tan claras con el proceso laboral de esta serie, que es algo que sí te hace evolucionar. También el hecho de hacer algo con todo el cariño y que además tenga un resultado positivo, es doble satisfacción.

 

¿Cómo fue desprenderte de tu personaje?

TD: Es difícil de explicar porque pasas tanto tiempo haciendo un personaje que entre temporadas sabes que vas a retomar tarde o temprano, que siempre está ahí. Y cuando terminamos esta cuarta fue “ahora sí se acabó” y fue como un mes o un mes y medio diciendo “¿en serio?” y sintiéndome como perro sin dueño, pero nos fuimos todos a los Emmy mes y medio después y cuando lo ganamos y subimos al escenario, estábamos brincando de emoción y ese fue como el cierre para mí y el momento perfecto para cerrar esto con tus amigos, todos contentos. Creo que si no te despides así, no te desprendes nunca.

 

¿Parece a pesar de la violencia, la serie siempre tiene que ver más con la vida, crees que seas así?
FR:
Creo que tiene que ver con algo que los hermanos Slavich siempre hablaron de esta serie, ya que se rige en un libro que se llama “Matar bien para vivir mejor”, que es un libro que nadie tiene en la serie ni ha leído, pero existen esas reglas. Nadie sabe quién lo escribió, el único que se sabe las reglas de memoria es Iván, lo cual es impresionante, que toda esta asociación de señores viven bajo una serie de reglas que nadie ha leído, digamos que ahí está la similitud con la realidad. El obedecer sin cuestionar, el vivir bajo un régimen donde te dicen cómo hacer las cosas, y donde tiene un personaje que llega a rechazar el obedecer por obedecer, y esa es la premisa y el camino de Ávila durante tres temporadas.

 

Desde el punto de vista de la actuación, en este primer episodio de la cuarta temporada se ve que ha exigido mucho más, ¿te imaginabas que iba a ser así?
TD:
Las primeras tres temporadas el personaje de Ávila llevaba una línea muy clara, como las vías del tren, que era todo lo que le sucedía era por consecuencia de la historia, prácticamente era como una víctima, entonces bajo eso había no mucho fuego en sus ojos, porque era un títere. Justamente en esta cuarta temporada, por la que creo que es superior a las demás, es porque se sale tanto de las vías del tren y se va para otro lado, él decide tomar las riendas y la historia va hacia donde va él, no al revés, por ende él es completamente diferente, porque tiene algo que perder, algo que quiere, antes no lo sabía bien. Es una dinámica diferente, Ávila toma las riendas, se trata de hacia dónde va él, manipula todo en lugar de que a él lo manipulen, lo que da un registro completamente diferente, y lo teníamos guardado, se rompen todas las reglas y se va hacia otro lado.

 

¿Cuánto dura toda la filmación y producción de un capítulo?
FR:
Ocho días por capítulo, más o menos 15-16 semanas por temporada, como 8-9 meses de post producción, y tres meses de preparación, no sé el tiempo de escritura, eso tendrían que preguntárselo a los Slavich, pero en mi caso que participé en el guión en esta cuarta temporada, fueron más o menos seis y nueve meses. Obviamente también hubo lapsos grandes entre temporada y temporada, y es por algo que la aplaudo a HBO, y es que hasta que no esté la historia, no empieza nada.