EL EJÉRCITO EN FUNCIÓN SOCIAL (por Max Brannon)

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Doctrina Internacional de Guerra, Doctrina del Espacio Estratégico Centroamericano, Doctrina Militar, Doctrina de la Soberanía Nacional y Zonas Vitales Adyacentes, Doctrina de la Seguridad Nacional y Doctrina de la Seguridad Democrática son otras tantas expresiones políticas grandilocuentes con las que sucesivas literaturas técnico-académicas oficiales del área de la Inteligencia Militar, según las ideologías institucionalmente prevalecientes en cada época del país, vienen designando a la agenda militar nacionalista estratégicamente invariable pero tácticamente flexible con que nuestra institución armada pretende, sin importar la orientación de los gobiernos, preservar y, de ser posible ampliar, las condiciones, términos y territorios de subsistencia de un Estado que, como El Salvador, semeja al de Israel en estar contra el mar, cercado desde tres (3) fronteras extranjeras diferentes a menudo inestables y con enemigos de retaguardia internacionalmente organizados, musulmanes de diversas facciones en el caso judío y, en el nuestro, mafias que se han venido acuerpando cada vez más con organismos financieros regionales y mundiales controlados por membresías de alto nivel enemigas de Occidente y de los Estados Unidos desde la caída del régimen nacionalista chino en el continente asiático y la erección del Muro de Berlín. Dichos hechos han sido de proporciones planetarias y sus ondas expansivas aún resuenan y darán qué hablar en el futuro inmediato. Lo de Cuba no pasa de ser un musical bananero, discúlpenme los aludidos.

Las ante-citadas doctrinas no son más que la sucesión de formulaciones de la Doctrina Militar Regalado-Dueñas de 1908, misma que fué en parte de las causas de la guerra de 1908-1912 en la que dicho Presidente y General encontró la muerte durante la acción de Casa Blanca, doctrina según la cual el Ejército salvadoreño debe ser una fuerza científicamente orientada en materia política, conocedora, SIN CASARSE CON NINGUNA, de las ideologías y relaciones nacionales e internacionales de poder que bien aprovechadas permitan prevalecer los intereses nacionales sin conflictos innecesarios, y evitando tener que plantar cara frontalmente, interviniendo en los estados amigos y vecinos únicamente cuando peligren de caer en manos de fuerzas ó facciosos anti-centroamericanos y/ó anti-salvadoreños (caso filibusteros ó misiones militares chinas e iraníes en la Nicaragua actual), centralizando el monopolio del uso de la fuerza, fomentando políticos en todos los partidos que garanticen el avance parlamentario de leyes de capacitación profesional, cooperativas, educativas, de equipamiento y técnicas que garanticen la imbatibilidad de nuestro Ejército y el respaldo de sus militares, incluso en retiro, a todos aquellos líderes civiles ó no, partidos y sectores favorables a iniciativas de reunificación federal centroamericana y siempre en buenos términos con la Iglesia Católica (única en aquel momento, hoy éso varía) Y CON LAS POTENCIAS OCCIDENTALES.

Como en tiempos de ese primer Regalado no existía en El Salvador ninguna fuerza de Policía fuera de las Escuadras de Auxiliares Municipales, dicho mandatario creó además la Guardia Nacional, heredera de sus homólogas Guardias Civiles de España y Chile. De dicha veta emergió, como Capitán del General Regalado en la campaña contra Guatemala, el recordado General Max H. Martínez, creador de la industria salvadoreña que para esterilizarla, los poderes financieros internacionalistas entregan la Patria a sucesivas olas rojas y hoy mafiosas, sabedores que el día que El Salvador se pare, conviértese en el poder financiero hegemónico del área y la reunificación política se vuelve inevitable. Por ello el Ejército salvadoreño debe desechar la Doctrina de la Seguridad Democrática, engendro creación del PSOE, e imponer, para el ascenso a grados superiores, FORMACIÓN POLÍTICA IDEOLÓGICA, CONSTITUCIONALISTA Y ECONÓMICA A SUS OFICIALES, Y CREAR ÉL MISMO LA AGREMIACIÓN LEGAL DE SUS BATALLONES OPERATIVOS Y ADMINISTRATIVOS, EVITANDO SINDICALIZACIONES DE ORIGEN EXTERNO QUE ZAPARÍAN SU RECONOCIMIENTO CONSTITUCIONAL PERMANENTE, HOY CUESTIONADO.

No extrañaría que por ahí orienten la línea de los militares dizque “chavistas”, boina-rojos “estimulados” con los que el FMLN no tendría dificultar en pactar un autogolpe de nulidad eleccionaria e incluso previo, si su paquete de reformas constitucionales de seguridad y del Organo Judicial no es bien recibido por el pueblo patrióticamente organizado. Irónico: El histéricamente proclamado “Golpe Suave” ….podría ser el de ellos, para controlar la situación. El Ejército debe ser puesto en función social nuevamente, y no me disculpen si me equivoco.

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