EL EJÉRCITO AL PODER (por Max Brannon)

Hay 2 palabras con las que los miembros y devotos de reciente hora a la nueva secta de los “Acuerdos de Paz” querrían sustituir en las mentes jóvenes del pueblo a los sagrados términos de Dios y Patria, valladares últimos pero inquebrantables contra las fuerzas de todo infierno social como el que vivimos, y ellas son “Paz” y “Democracia”. Deliberadamente y con malicia se esfuerzan vanamente en ocultar que la paz no es un ideal en sí, mas bien, es el medio idóneo para alcanzar fines de elevación y prosperidad superiores a ella, tales como cultura, ecología, educación de calidad ó seguridad social.

La paz no es un fin en sí misma, ya el mismo Mesías Cuyo Nombre lleva El Salvador lo dijo: -“Yo no he venido a traer la paz, sino la Guerra; ni el reposo sino la Espada”. ¿Alguien quiere enmendarLe la plana? Ilusionarse de lo contrario es ser ciudadanos de otro planeta ó querer vivir como los lamas tibetanos previo a la invasión china, y veamos cómo les fue. Por otro lado, la democracia es como la función social de la propiedad privada en las legislaciones de antaño, que nadie se puso nunca de acuerdo con los demás qué diantres era, pero sirvió de justificación para la anti-Patria asonada del 15 de Octubre, inicio de nuestra destrucción económica y de nuestra soberanía en manos de fuerzas internacionalistas. Hasta los comunistas dicen que sus tiranías, las de modelos atrasados y no revisados de su doctrina, son “democracias populares”. Como tales tienen, por ejemplo, a Corea del Norte y a Vietnam, entre otras.

Entonces, para las naciones resueltas a salir adelante, los conceptos de Dios y Patria son indiscutibles e irrevocables, y deben ser aplicados en su institucionalidad de cada día, y en sus leyes, si han de superar las amenazas que les plantean sus enemigos internacionalistas; externos, y sobre todo interiores, porque Dios y Patria son ideas-fuerza, como decía el Führer en “Mi Lucha”, que los estados orgullosamente nacionales deben educar solamente con ideas que FORTALECEN y UNIFICAN, nunca con sus contrarias, aunque en ocasiones ello requiera declarada confrontación. De lo contrario, y en ésto como en cuantas afirmaciones me caracterizan, debo ser claro: El Salvador se lo quedan las “maras” y los grupos fantasma de represalia organizada, selectivos al principio, generalizados después. ¿Habrá alguien que quiera tal cosa? Me atrevo a pensar que algunos con mando en el FMLN, sin querer decir que todos.

A éso lo denominan “administrar la violencia”, pero no necesitamos que la administren, sino que la TERMINEN. En un Estado diferente, Dios y Patria serían ideas-fuerza llevadas a la calle, al voto, a las leyes, a la economía y las armas por las iglesias y otras religiones. Pero veamos cuántas iglesias pululan en El Salvador absorbiendo los diezmos y el país en todas las encuestas figura como el más, ó uno de los más violentos del mundo por criminalidad. Luego, el tema religioso no mueve aquí suficientes conciencias, primero porque nuestros religiosos, salvo excepciones, dejan mucho qué desear moralmente. Pero también porque HAY MIEDO al poder de fuego de las fuerzas delictivas. El país se llama El Salvador, pero nadie quiere ser mártir. Salvo los policías, PORQUE NO TIENEN ALTERNATIVA PARA COMER, A MENOS QUE EMIGREN.

Quienes crean que soy apocalíptico, piensen en Afganistán, Colombia, Méjico ó Somalia, países todos de una u otra forma desmoronados en el caldo sangriento de sus respectivas delincuencias. ¿Quién queda? El Ejército. La FAES debe reconocer que El Salvador vale más que todas las fementidas democracias de importación, y que la estabilidad y la soberanía admiten medidas de excepción, toda vez que, cumplido su propósito, la plena legalidad y una mejor educación, se instauren. Pues como un golpe de Estado, además que, SALVO EN LOS CASOS PREVISTOS POR NUESTRA CONSTITUCIÓN, es delito, ¿por qué no asignar electoralmente a la clase militar su papel administrativo, dirigente y ordenador que en numerosas ocasiones similares ha sacado al país de apuros, mediante candidaturas también militares? No hablo de partidos militares, que intentando ser solamente tales no crecen; planteo una CANDIDATURA MILITAR PARTIDARIAMENTE UNIFICADA PARA ALCALDÍAS DE POBLACIÓN CLAVE, Y PARA EL 2019, LLEVADA POR UNA COALICIÓN PERMANENTE QUE RECONOZCA A LA CONSTITUCIÓN. Y por ende, el carácter PERMANENTE DE LA FAES Y EL SISTEMA REPUBLICANO.

La candidatura vicepresidencial, debería ser para un profesional (NO EMPRESARIO, pues la des-educación religiosa politizada ha SATANIZADO la palabra “Empresario” ) perito en leyes, como decir un abogado -principio de autoridad acorde a la Ley, no con abuso- ó mejor aún, un médico, rico en trayectoria humanista. ¿O acaso lo que hizo el Teniente Coronel Hugo Chávez de llegar a la Primera Magistratura de su país no es un ejemplo imitable por otros en El Salvador? Hugo Chávez, en competir y ganar LEGAL, ELECTORALMENTE, sentó un ejemplo. Para quien quiera imitarlo. No tiene que ser marxista. Creer, Obedecer, Combatir, Método, Orden, Disciplina, Dios, Unión, Libertad.

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